Baklava (Turquía)

Baklava, se trata de un pastel turco, elaborado pistachos y nueces trituradas que se extienden en capas de pasta filo para bañarlo todo con un almíbar hecho de especias y miel.

Existen muchas variedades que pueden incorporar diferentes frutos secos; en este caso, el Baklava que describo, además de nueces y pistachos, lleva piñones que pueden ser opcionales.

Un postre delicioso a la par que sencillo: capas de masa filo rellenas de frutos secos todo ello bañado con un almíbar especiado con un resultado exquisito.

Ingredientes:

1 paquete de pasta filo

150 g de mantequilla derretida

200 g de pistachos triturados o troceados con el cuchillo

200 g de nueces trituradas o troceadas con el cuchillo

1 puñado de piñones triturados (opcional)

Para el almíbar:

400 ml de agua

200 g de azúcar

1 chorro de miel

1 palito de canela

piel de naranja

piel de limón

1 pizca de nuez moscada

3 clavos

Elaboración:

En un cazo coloca todos los ingredientes para preparar el almíbar: combina el agua, el azúcar, la miel, la canela, la piel de naranja y limón, nuez moscada y el clavo.

Lleva al fuego y una vez que llegue a hervir, deja cocinar por cinco minutos.

Mientras tanto, en un molde rectangular y engrasado con mantequilla, vete preparando la base del postre. Coloca 3 o 4 capas de pasta filo en la base del molde y vete pintando cada capa con la mantequilla derretida. Cuando las tengas barnizadas, vierte por encima la mezcla de los frutos secos. Vuelve a poner encima más capas de pasta filo pintadas con mantequilla y repite la operación. Cuando lo tengas todo, puedes cortar toda la masa (con un corta pizzas o cuchillo) justo antes de meterla al horno dándole forma de rombo o de cuadrado.

Otra modalidad es presentar el pastel Baklava en forma de rollitos. En lugar de cortar la masa en forma de rombos, una vez que la tengas lista, vete enrollando la masa hasta que te quede un rulo largo, corta en rollitos de más o menos 1 cm cada uno.

Otra modalidad es presentar el pastel baklava en forma de rollitos

Lleva al horno precalentado a 180º C druante unos 30 minutos o hasta que la capa superior comience a dorarse.

Una vez fuera del horno y todavía caliente, vierte el almíbar por encima de todo el postre. Deja enfriar y reposar para que se empape bien unas 8 horas en la nevera.

Se me ocurre que se puede acompañar de helado o nata, aunque solo y comerlo directamente con la mano, está exquisito.

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