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Pastel Navideño Dundee (receta tradicional escocesa)

El pastel Dundee o Dundee cake, es una de las recetas navideñas más tradicionales de Escocia y el Reino Unido. Tiene su origen en la localidad de Dundee (de ahí su nombre) y está hecho con whisky escocés, pasas sultanas y almendras principalmente; se podría decir que es un pastel espirituoso.

La historia es que fue hecho originariamente para María, reina de Escocia en el siglo XVI, como a ella no le gustaban las cerezas, éstas se omitieron y el pastel fue decorado con almendras en círculos concéntricos. Idea que resulta sencilla pero muy vistosa.

Fácilmente desmenuzable, puede recordar panetone italiano o al pan de oro, es un pastel abundante, rico en frutas y almendras además de ser bañado en whisky a ser posible escocés. De cocción lenta, es un bizcocho que con el paso de los días, su sabor va mejorando y resaltando cada ingrediente, por lo que es recomendable hacerlo dos días antes de ser consumido, o al menos el día anterior.

Se acompaña tradicionalmente con té, vino dulce o con queso curado..y si me permitís el atrevimiento, un poco de mantequilla extendida encima, le daría un toque muy bueno. Por supuesto, siempre queda al gusto del consumidor.

https://downtonabbeycooks.com/dundee-cake/Curiosamente, leyendo sobre ésta receta, me encontré que es un de los postres de la serie Downton Abbey, uno de ellos…así que quizás tendré que ver la serie para ojear los distinto dulces que aparecen.

Ingredientes:

200 g de azúcar mascabado

3 huevos grandes

100 g de almendras enteras (para adornar)

180 g de mantequilla a termperatura ambiente

La ralladura de una naranja grande

3 cucharadas de mermelada de naranja amarga

200 g de harina

1 cucharadita de polvo de hornear

100 g de almendras molidas

3 cucharadas de leche

100 ml de whisky (escocés)

200 g de pasas sultanas

200 g de arándanos rojos secos o de grosellas

1 bote (90 g aprox) de cerezas confitadas y partidas a la mitad

Para glasear una vez sacado del horno:

3 cucharadas de azúcar glas

1 cucharada de leche

Elaboración:

Primero pon a macerar las pasas y los arándanos en el whisky por lo menos un par de horas antes.

Con la ayuda de un robot de cocina, bate la mantequilla, hasta que esté cremosa, añade el azúcar y sigue batiendo hasta que la mezcla esté bien ligera y homogénea. Añade ahora la mermelada y la ralladura de naranja.

Añade los huevos uno a uno a la mezcla de mantequilla, bate bien y no añadas el siguiente hasta que esté el anterior bien integrado. Añade ahora las almendras molidas y la harina tamizada junto con la levadura química. Incorpora todo bien.

Por último agrega la leche, las cerezas cortadas, las uvas y los arándanos y añade el whisky de la maceración. Mezcla con cuidado con la ayuda de una cuchara o una espátula.

antes del horneado
antes del horneado

Precalienta el horno a 180ºC, prepara un molde redondo forrado con papel de horno; vierte todo el contenido de la masa y decora con las almendras enteras formando círculos concéntricos, tal y como aparece en la foto.

Baja la temperatura del horno a 150ºC y hornea durante una hora o una hora y 10 minutos aproximadamente, dependiendo de cada horno. Comprueba con la ayuda de una aguja cómo va el pastel, cuando la aguja salga ‘casi limpia’ es hora de sacarlo, ya que debería de quedar un poco jugoso por dentro. Si ves que la superficie del pastel se dora demasiado, pon calor sólo por abajo o tapa el pastel con un poco de papel albal.

Prepara el glaseado mezclando el azúcar glas con la leche para pintar la superficie del pastel en cuanto lo saques del horno.

Deja enfriar unos minutos y sírvete un trozo.

*Notas:

Puedes omitir las cerezas confitadas si no te gustan.

Si no quieres usar whisky, puedes macerar las pasas en agua recién hervida con algún toque de canela, limón, gengibre… y dejarlas el mismo tiempo para que cojan sabor y se hidraten

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Melomakarona (Postre de Navidad Griego)

Melomakarona, un pastel griego, que se elabora durante la época de Navidad. Se compone principalmente de harina, aceite y miel, especiado y contundente; si tuviera que compararlo con algo estaría a medio camino entre el baklava, bien jugoso y aromatizado y rotundo como el polvorón.

Después de hacer estos dulces, me parece que tiene todo el sentido que sean algo típico de la Navidad, el sirope de miel en el que se les baña, deja un olor tan dulce como el propio pastel que acompaña la festividad de estos días.

No se tarda mucho en hacerlos, aunque es preferible preparar el sirope con antelación para que enfríe; y lo mejor es que se pueden guardar durante días sin que pierdan frescura, incluso mejoran.

¡Empezamos receta!

Ingredientes para la masa:

700 g de harina aprox.

1 pizca de sal

1/2 cucharadita de bicarbonato

1/2 cucharadita de levadura química

100 ml de zumo de naranja

3 cucharadas soperas de coñac

extracto de vainilla

90 ml de agua

1 cucharadita de canela

1/3 de cucharadita de nuez moscada

1/3 de cucharadita de clavo molido (se puede machacar con el mortero)

100 g de azúcar

125 ml de aceite de oliva

125 ml de aceite de girasol

50 g de miel

La ralladura de dos naranjas

Ingredientes para el sirope:

300 ml de agua

600 g de azúcar

2 palos de canela

3 clavos (sin machacar)

1 naranja cortada en trozos

200 g de miel

Ingredientes para adornar:

Almendra en polvo

Canela en polvo

Elaboración:

1-Primero empieza preparando el sirope, para darle tiempo a enfriar. En un cazo, coloca todos los ingredientes correspondientes al sirope, menos la miel. Lleva a ebullición durante unos 4 minutos, hasta que el azúcar esté bien disuelta. Quita del fuego, añade la miel, remueve y deja enfriar completamente.

2-Prepara la masa. En un cuenco, pon la harina y la levadura química y mezcla hasta integrar. En otro cuenco grande, añade el zumo de naranja, el coñac, la pizca de sal, el azúcar y las especias, por último añade el bicarbonato y revuelve bien hasta integrar bien todo y el bicarbonato comience a espumar. Añade ahora a la mezcla líquida el resto de ingredientes (agua, aceite, la ralladura de naranja y la miel) integra bien todo.

3-Añade ahora la mezcla de la harina al resto de ingredientes líquidos y empieza a amasar con las manos hasta que todo esté bien integrado y la masa sea suave y sólo algo pegajosa, puedes añadir más harina si la masa lo pide, es decir, si todavía está demasiado mojada para manejarla correctamente. No la amases demasiado porque se quedará dura.

4-Con la ayuda de las manos vamos formando los pasteles, pequeñas porciones de 30 g más o menos, dales forma ovalada y ve colocando en la bandeja del horno forrada con papel de hornear; pincha la superficie del pastel 3 veces con los dientes de un tenedor. Lleva al horno precalentado a 180ºC de 15 a 20 minutos o hasta que estén bien hechos y tengan un color ligeramente amarronado.

5-Cuando los saques del horno y con la ayuda de dos tenedores, húndelos directamente en el sirope, ya frio, durante unos 10 segundos, dándoles la vuelta para que se empapen bien. Sácalos a un plato y decora con almendra picada o molida por encima.

Se conservan perfectamente en un táper o tarro de cristal durante varios días.

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Pan rollo de lana o wool bread

El nombre que recibe éste pan elaborado con levadura de panadería, viene de su forma, que recuerda a un rollo de lana. Diferentes rellenos tanto dulces como salados, donde las combinaciones son infinitas, dejadas a la imaginación del que hornea, prometen llamar la atención de cualquier mesa y de cualquier paladar.

Ingredientes:

Para la masa:

200ml de nata para montar

1 taco de levadura fresca

100 g de azúcar

1 pizca de sal

300 g de harina aprox. o la que pida la receta

1 huevo batido

Para el relleno (Dulce en este caso):

3 cucharadas de mantequilla

Mezcla de especias para Speculaas o en su defecto dos cucharadas de canela y media cucharadita de jengibre, una pizca de nuez moscada

Una cucharadita de cacao en polvo (opcional)

50 g de azúcar moreno

Media manzana rallada, le dará más jugosidad aún

Comienza con la masa: Deshacer la levadura fresca e una taza con agua fría.

Tamiza la harina y la sal; añade la levadura y mezcla todo bien junto con la nata (con las manos o el robot de cocina), añade seguidamente el azúcar y el huevo batido; sigue amasando y añadiendo harina hasta que la masa esté elástica y no se pegue a los dedos. Deja la masa en un bol, tapada con un paño limpio y en un sitio cálido para que leve hasta doblar su tamaño.

Para el relleno, si la mantequilla está muy dura métela unos segundos en el microondas, mezcla con la canela y demás especias y el azúcar; reserva.

Pasado el tiempo vuelve a amasar para desgasificar la masa y con la ayuda de un rodillo, estira la masa en la mesa de trabajo formando un rectángulo.

Distribuye el relleno en la mitad de la superficie y en la otra mitad, con la ayuda de un cuchillo afilado, vete haciendo cortes verticales a la masa, no demasiado separados (estos serán los que den forma a nuestro wool bread)

Para enrollarlo, primero dobla las esquinas y enrolla sobre si misma, la masa de la parte del relleno, con cuidado de que no se salga, y sigue enrollando hasta tener toda la masa enrollada sobre si misma, junta los extremos para hacer la forma de círculo al ovillo y con delicadeza, traspasa a un molde engrasado o forrado con papel de horno.

Una vez en el molde, pinta con la superficie del ovillo con leche o huevo batido (yo prefiero huevo) y lleva al horno precalentado a 180ºC durante 25-30 minutos. Si se dora demasiado por encima, coloca un papel albal en la superficie y sigue horneando hasta que esté hecho.

Una vez fuera del horno, pinta por encima con mantequilla, le dará un toque de suavidad y de brillo.

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Pastel de higos

Mientras el verano aún se resiste a marchar, parece que las ganas de otoño comienzan a asomarse y con ellas, las recetas más reconfortantes aparecen en las mesas.

La primera de la temporada es un pastel de higos frescos con crema inglesa y una masa crujiente que va a hacer que quieras repetir.

Vamos con la receta:

Para la masa crujiente (tanto para la base como para el crujiente (crumble) de la superficie)

200 gr de azúcar blanco (se puede poner 100 gr de azúcar blanco y 100 gr de azúcar moreno)

350 gr de harina

Media cucharadita de levadura química

1 pizca de sal

250 gr de mantequilla a temperatura ambiente

Canela (al gusto)

Para el relleno:

300 g de higos frescos cortados por la mitad

crema inglesa (rápida y fácil): 

200 ml de nata

100 ml de leche

2 yemas de huevo

60 g de azúcar

Esencia de vainilla…

En un cazo a fuego medio pon la nata, la leche, el azúcar (reservando una cucharada para después) y la vainilla. Deja que se vaya calentando sin que llegue a hervir, retira del fuego cuando comiencen a salir burbujas en el borde del cazo y deja reposar unos minutos. Bate las yemas de huevo en un bol con el azúcar que habías reservado, vierte un buen chorro de la mezcla caliente de la nata sobre las yemas de huevo y mezcla bien (esto se hará para atemperar la mezcla y que no se corten las yemas cuando se vierta a la mezcla con más temperatura).

Incorpora las yemas ahora bien incorporadas a la mezcla de nata caliente y vuelve a cocinar a fuego medio hasta que comience a tomar una consistencia engrosada y parecida a la de una crema. Retira del fuego y deja enfriar.

Elaboración:

Para la masa, mezcla bien la harina, el azúcar, la pizca de sal, la levadura y la canela. Después añade la mantequilla cortada en trocitos y con la ayuda de las manos mezcla hasta llegar a crear la masa con apariencia tipo ‘arena’.

En un molde forrado con papel de horno o engrasado con mantequilla coloca parte de la masa y con las manos la ve apretando bien hasta cubrir toda la superficie. Encima de la base que hemos hecho vertemos nuestra mezcla de crema inglesa y los higos frescos y encima espolvoreamos con los dedos la masa restante o crumble bien repartida por toda la superficie. Llevamos al horno a 180ºC durante unos 30 minutos o hasta que la superficie se dore. Dejar enfriar por completo antes de desmoldarlo ya que si se saca antes, se romperá. Se puede calentar unos segundos en el microondas antes de servirlo.

Adorna con higos o azúcar en polvo 🙂

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Funnel cake o pastel de embudo

Funnel cake o pastel de embudo es una receta popular durante los carnavales y ferias en Estados Unidos, aunque también se encuentran en algunas partes de otros países. Se trata de una masa frita que se vierte sobre el aceite caliente con la ayuda de un embudo o una manga pastelera, siguiendo un patrón circular. Se fríe hasta que toma un color dorado y se espolvorea con azúcar glas para decorar.

En diferentes partes del mundo hay recetas equivalentes, como por ejemplo en Austria, donde se les denominan Strauben, en Méjico son Buñuelos y en España aunque la forma es distinta, podríamos decir que los equivalentes también serían los buñuelos.

Ingredientes:

340 ml de leche

2 huevos grandes

240 g de harina

1 cucharadita rasa de levadura química

1/2 cucharadita de canela

30 g de azúcar

1 pizca de sal

azúcar glas para espolvorear

1 manga pastelera desechable

aceite de girasol para freír

Elaboración:

En un cuenco bate los huevos junto con la leche y el azúcar y mezcla bien. En otro cuenco, mezcla la harina, la canela, la pizca de sal y la levadura; añade a la otra mezcla y combina bien hasta que obtengas una masa homogénea y sin grumos.

Pon abundante aceite en una sartén a fuego medio. Vierte la masa en el embudo o manga pastelera y haz un corte en la punta de la manga pastelera (no muy arriba para que no sea demasiado ancho). Vierte la masa en el aceite caliente haciendo formas en círculo. Cuando esté la masa dorada saca ‘el buñuelo’ y ve colocando encima de un plato con papel de cocina para quitar el exceso de aceite, espolvorea azúcar glas por encima. Repite la operación hasta terminar con la masa.

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Cronuts

Un pastel híbrido entre donuts y croissant. Traído al mundo por el chef pastelero Dominique Ansel y puesto a la venta en su pastelería del Soho, en Nueva York en 2013.

Se trata de una masa de croissant con sus múltiples láminas para después darles la forma típica de los donuts, por último, se fríen en aceite; se suele rellenar de diferentes sabores, cremas, mermeladas o simplemente espolvoreados con azúcar glas (mi opción preferida).

Ingredientes:

175 ml de leche caliente

1 sobre de levadura seca de panadería o 20 g de levadura fresca

75 g de azúcar

2 huevos grandes

Esencia de vainilla al gusto (opcional)

400 g de harina mormal todo uso

1 cucharadita de sal

225 g de mantequilla a temperatura ambiente

Elaboración:

En un cuenco, mezcla la leche caliente y la levadura, mezcla bien hasta que se disuelva la levadura, posteriormente añade el azúcar, los huevos, la esencia de vainilla y la sal; mezcla para homogeneizar.

Reserva 60 g de harina aproximadamente y agrega el resto de la harina a la mezcla anterior, mezcla bien hasta que se quede una masa elástica y reserva en la nevera mientras preparas el resto.

En otro cuenco a parte, combina la mantequilla a temperatura ambiente con la harina que habías reservado hasta que quede una textura suave. Saca el resto de la masa que habías refrigerado, y extiende en la mesa de trabajo para estirar la masa en forma de rectángulo con la ayuda de un rodillo (añade más harina si la masa lo requiere). Extiende por encima de la masa, la mezcla de mantequilla y harina y dobla la masa en tercios, envuelve el papel film y lleva al congelador por 30 minutos.

Pasado el tiempo, saca la masa del congelador, extiende en la mesa de trabajo con la ayuda del rodillo y vuelve a doblar en tercios para volver a meterla en el congelador ( de nuevo 30 minutos). Éste sería el primer pliegue, deberás repetir la operación otras tres veces más.

Cuando hayas terminado de hacer cada pliegue, puedes dejarla en la nevera para trabajarla más tarde o comenzar a darles forma a los cronuts; estira la masa por completo en la mesa de trabajo enharinada y con un cortador o un vaso vas dando forma; el agujero del centro con un tapón de una botella de agua, por ejemplo

Fríe los cronuts en abundante aceite de girasol hasta q estén dorados-marrones. Deja enfriar, los puedes rellenar con mermelada o cualquier crema que te guste. Personalmente los prefiero con un poco de azúcar glas por encima y puede que un poco de canela. Otra opción es pintarlos ligeramente con una mezcla de mermelada bien diluida en agua caliente.

Se comen solos…

Gracias por leerme, nos vemos en la próxima receta!

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Red velvet cheesecake brownies

O brownie de terciopelo rojo; antiguamente, cuando los alimentos estaban más racionados, se solía utilizar el jugo de remolacha para conseguir el color rojo; hoy en día se consigue con el colorante y con la ayuda de la reacción del vinagre ácido con el cacao.

Son unos bocados deliciosos que hacen un efecto muy bonito a la vista; se me ocurre que en algún momento de la receta se le podría añadir mermelada de fresa, por aquello de acompañar el color y el sabor…probaré seguro

Ingredientes para el red velvet brownie:

4 huevos

200 g de azúcar

1 pizca de sal

200 g de mantequilla

200 g de chocolate para fundir

100 g de harina

1 cucharada de vinagre

1 buena cucharada de colorante líquido color rojo (mejor intenso)

Ingredientes para crema cheesecake:

Dos huevos

80 g de azúcar

esencia de vainilla

300 g de queso de untar

Elaboración:

Comienza con el brownie red velvet: en un cazo, derrite la mantequilla junto con el chocolate; en un cuenco a parte, mezcla el azúcar con los huevos y la pizca de sal hasta que estén bien combinados. Cuando la mantequilla y el chocolate se hayan derretido, deja reposar unos minutos y a continuación añade a la mezcla de azúcar y huevos. Integra bien y añade el vinagre. Por último agrega la harina tamizada y cuando esté bien mezclado, añade el colorante rojo. Una vez que la mezcla esté homogénea, vierte la masa en el molde (yo utilicé un molde cuadrado 18/10 cm) reservando unas dos o tres cucharadas de masa forrado con papel de horno.

Prepara la crema de cheesecake: Mezcla los huevos con la crema de queso y bate hasta que esté bien integrado, añade el azúcar y la vainilla, integra todo hasta una masa homogénea.

Vierte la crema de queso en el molde y extiende por encima del brownie red velvet. Ahora reparte las cucharadas de brownie red velvet por encima de la crema de queso, con un palillo extiende por toda la superficie para formar ondas o dibujos.

Lleva al horno precalentado a 180ºC durante 30 minutos o hasta que al pinchar , el palillo salga con algún grumo. Tapa la superficie con papel albal si ves que la crema de queso se empieza a dorar demasiado.

¡Deja enfriar y listo!

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Tarta Gijonesa

Postre gijonés, típico de la ciudad asturiana de Gijón, hecha de crema de turrón y bizcocho.

Hay varias versiones sobre su origen. Algunas versiones dicen que la familia Agüera elaboró una tarta de turrón para una boda familiar.​ Pero la versión aceptada es que en el año 1980, Miguel Ángel Álvarez Baños, tercera generación de una de las familias de confiteros más conocidas de la ciudad, creó la popular tarta.

Hoy esta tarta es uno de los emblemas dulces de la ciudad, desbancando a la que hasta ese momento era la tarta por excelencia de la ciudad, la Charlota. La mayoría de confiterías de la ciudad la elaboran, aunque la fórmula original sigue en manos de la Confitería La Fe.

Riquísima y elegante tarta, se puede comer en cualquier época del año, aunque la crema de turrón llama a la época navideña,

aquí, mi versión:

Ingredientes:

Para el bizcocho:

3 huevos

tres cucharadas de azúcar

tres cucharadas de harina

1/2 cucharadita de polvo de hornear

Esencia de vainilla (opcional)

pizca de sal

Para la crema:

1 tableta de turrón blando

200 ml de leche

200 ml de nata para montar

100 g de mantequilla

5 hojas de gelatina

Para remojar el bizcocho:

250 ml de agua

2 cucharadas de azúcar moreno

1 chorrito de tu licor favorito (opcional)

Elaboración:

Para un molde de 18 cm: prepara el bizcocho; comienza separando las claras de las yemas. Bate las claras con la pizca de sal y cuando comiencen a espumar añade las cucharadas de azúcar una a una y sigue batiendo hasta llevar a punto de nieve; incorpora a continuación las yemas y sigue batiendo a una velocidad más baja para que no se desinfle la mezcla, por último añade la harina tamizada junto con el polvo de hornear e integra despacio con una espátula.

Vierte en el molde (yo lo hice en dos moldes separados de igual tamaño 18 cm, pero puedes hacerlo en el mismo y cortar el bizcocho a la mitad)

Lleva al horno precalentado a 180ºC durante 15 minutos o hasta que el bizcocho comience a separarse de la pared del molde. Deja enfriar unos minutos antes de desmoldar y prepara la crema.

Para preparar la crema: sumerge en agua las hojas de gelatina para hidratarlas; mientras, en un cazo, pon la leche, la tableta de turrón blando , la mantequilla y la nata y deja que se derritan sin llegar a ebullición, cuando se haya desecho, puedes pasar la mezcla por la batidora en el caso de que hayan quedado trozos de turrón sin deshacer. Prueba la mezcla y añade una cucharada de azúcar si te parece algo soso. Por último, escurre bien las hojas de gelatina y añade a la mezcla, remueve hasta su total disolución, deja enfriar unos minutos.

Montaje de la tarta:

Corta el bizcocho a la larga para hacer dos mitades si lo has hecho en un solo molde. Coloca una mitad en la misma base del molde (incluido el aro del mismo) y remoja el bizcocho; vierte por encima la mitad de la mezcla de la crema, coloca la otra mitad del bizcocho encima y de nuevo, vierte el resto de la crema. Lleva a la nevera un par de horas para que se vaya estabilizando y endureciendo. Por último desmolda y decora al gusto. Yo opté por la sencilla y elegante opción de espolvorear azúcar moreno por encima y quemar con un soplete.

Disfruta

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Sticky toffee pudding o Pastel pegajoso (Inglaterra)

El pudin de caramelo pegajoso que también es conocido como pudin de dátil pegajoso en Australia y Nueva Zelanda, es un postre inglés que consiste en un bizcocho muy húmedo, hecho con dátiles picados y se sirve cubierto por una salsa de caramelo acompañado de helado de vainilla (no suena mal, eh?)

Los orígenes e historia del pudin son inciertos y disputados; Francis Coulson y Robert Lee, desarrollaron y sirvieron este postre en el noroeste de Inglaterra en la década de los 70.

El crítico gastronómico Simon Hopkinson afirmó que Coulson le dijo que obtuvo la receta de Patricia Martin de Claughton en Lancashire . Martin había publicado la receta en una compilación que más tarde se convirtió en The Good Food Guide Dinner Party Book. La receta de Coulson solo se diferencia de la de Martin en la salsa. Más tarde, su hijo le dijo a Hopkinson que originalmente había obtenido la receta de dos oficiales de la fuerza aérea canadiense que se habían alojado en su hotel durante la Segunda Guerra Mundial. Lo cual, este origen canadiense puede tener sentido, ya que el pudín usa una masa más parecida a la de un muffin americano, en lugar de una esponja inglesa.

Como quiera que sea, no puedes dejar pasar ésta receta, que comienza por un simple bizcocho húmedo y sube el nivel con el caramelo y el helado que lo acompaña.

Ingredientes para el bizcocho:

Mantequilla (4 cucharadas grandes)

120 g de azúcar moreno

1 huevo

200 ml de nata para montar

1 pizca de sal

Esencia de vainilla

220 g de harina

1 cucharadita de levadura química

80 g de dátiles picados

Ingredientes para el caramelo:

Forma fácil: Descubrí ésta manera super fácil y rápida de hacer salsa de caramelo, y la verdad es que es bastante pasable, aunque si quieres una forma de hacer la salsa de caramelo un pelín más lenta pero un caramelo sublime, de esos de comer a cucharadas, lo puedes encontrar en la receta a este enlace: https://lacasalforno.com/?p=2146

220 g de azúcar moreno

3 cucharadas grandes de mantequilla o dos cucharadas y una bola de helado de vainilla

300 ml de agua hirviendo

Elaboración:

Derrite la mantequilla y deja reposar unos minutos. A continuación mezcla la mantequilla con el azúcar, añade el huevo, mezcla bien hasta que esté muy bien integrado; después la esencia de vainilla y la pizca de sal y a continuación la nata. Cuando esté todo bien mezclado, añade los dátiles picados. Por último incorpora la harina y la levadura química.

Engrasa con mantequilla el molde que hayas elegido (en mi caso uno de cristal), vierte la masa en el molde y lleva al horno precalentado a 180ºC durante unos 30 minutos, cuidando de que no se queme por arriba (en este caso, pon el calor sólo por abajo). Estará listo cuando al pinchar, el palillo no salga totalmente limpio, con algún grumito.

Para elaborar el caramelo de forma rápida, en un cuenco, coloca el azúcar moreno, vierte el agua hirviendo y revuelve bien hasta que el azúcar se haya derretido, a continuación añade la mantequilla (y la bola de helado si la has elegido) y continua removiendo hasta que todo se disuelva bien.

Sirve el bizcocho caliente con la salsa de caramelo por encima y acompáñalo de una bola de helado, puedes conservar en la nevera y calentar una vez que vayas a consumir. Guarda el caramelo en un tarro de cristal o bien viértelo por encima de todo el bizcocho, estando en el molde se empapará bien y seguirá ahí a la hora de servir.

Te animo a que hagas la receta y que la compartas 🙂

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Buñuelos de viento (Día de Todos los santos)

La masa de estos buñuelos, puede llegar a doblar su volumen cuando se fríe, es por ésta razón por la que se les denomina con el apelativo «de viento», es decir, hinchados.

Los judíos sefardíes elaboran desde el siglo X, para celebrar la Janucá, unos bollos fritos con harina de trigo que denominan bimuelos. La introducción de estos bollos en la celebración del día de Todos los santos  es una modificación cristiana, por la cercanía con la Janucá Judía.

Posteriormente se hicieron muy famosos en Madrid, donde llegaron a ser tan populares como los churros.

Se pueden rellenar con crema de chocolate, nata, crema pastelera…personalmente pienso que están deliciosos sin relleno y con un poco de azúcar por encima, la masa resultante es muy suave y ligera, deliciosa tal cual

Ingredientes:

130 g de harina

250 ml de agua

40 g de mantequilla

4 huevos

Esencia de vainilla (opcional)

50 g de azúcar

1 chorro de anís (opcional)

Ralladura de 1 limón

Aceite de girasol para freír

Azúcar granulada o en polvo para espolvorear

Elaboración:

En un cazo coloca los siguientes ingredientes: la mantequilla, el azúcar, la esencia de vainilla, el agua, el chorro de anís, la ralladura de limón y la pizca de sal.

Lleva al fuego hasta que comience a hervir , entonces añade toda la harina al cazo sin quitar del fuego y revolviendo hasta que la pasta deje de pegarse a las paredes del cazo. A continuación deja enfriar unos minutos antes de añadir los huevos. Añade los huevos integrando bien uno antes de añadir el otro. Deja reposar una media hora.

Ahora pon abundante aceite de girasol a calentar en una sartén y con la ayuda de dos cucharas o una cuchara redonda para servir helados, forma los buñuelos y ve colocando en el aceite caliente. Fríe hasta que se doren por ambos lados (pero que no lleguen a ponerse marrón oscuro), en el aceite crecerán y flotarán, ten eso en cuenta para no freír demasiados al mismo tiempo.

Por último deja escurrir el aceite en un plato con papel de cocina (aquí se deshincharán un poco) y espolvorea por encima con azúcar granulada o en polvo.