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Red velvet cheesecake brownies

O brownie de terciopelo rojo; antiguamente, cuando los alimentos estaban más racionados, se solía utilizar el jugo de remolacha para conseguir el color rojo; hoy en día se consigue con el colorante y con la ayuda de la reacción del vinagre ácido con el cacao.

Son unos bocados deliciosos que hacen un efecto muy bonito a la vista; se me ocurre que en algún momento de la receta se le podría añadir mermelada de fresa, por aquello de acompañar el color y el sabor…probaré seguro

Ingredientes para el red velvet brownie:

4 huevos

200 g de azúcar

1 pizca de sal

200 g de mantequilla

200 g de chocolate para fundir

100 g de harina

1 cucharada de vinagre

1 buena cucharada de colorante líquido color rojo (mejor intenso)

Ingredientes para crema cheesecake:

Dos huevos

80 g de azúcar

esencia de vainilla

300 g de queso de untar

Elaboración:

Comienza con el brownie red velvet: en un cazo, derrite la mantequilla junto con el chocolate; en un cuenco a parte, mezcla el azúcar con los huevos y la pizca de sal hasta que estén bien combinados. Cuando la mantequilla y el chocolate se hayan derretido, deja reposar unos minutos y a continuación añade a la mezcla de azúcar y huevos. Integra bien y añade el vinagre. Por último agrega la harina tamizada y cuando esté bien mezclado, añade el colorante rojo. Una vez que la mezcla esté homogénea, vierte la masa en el molde (yo utilicé un molde cuadrado 18/10 cm) reservando unas dos o tres cucharadas de masa forrado con papel de horno.

Prepara la crema de cheesecake: Mezcla los huevos con la crema de queso y bate hasta que esté bien integrado, añade el azúcar y la vainilla, integra todo hasta una masa homogénea.

Vierte la crema de queso en el molde y extiende por encima del brownie red velvet. Ahora reparte las cucharadas de brownie red velvet por encima de la crema de queso, con un palillo extiende por toda la superficie para formar ondas o dibujos.

Lleva al horno precalentado a 180ºC durante 30 minutos o hasta que al pinchar , el palillo salga con algún grumo. Tapa la superficie con papel albal si ves que la crema de queso se empieza a dorar demasiado.

¡Deja enfriar y listo!

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Tarta Gijonesa

Postre gijonés, típico de la ciudad asturiana de Gijón, hecha de crema de turrón y bizcocho.

Hay varias versiones sobre su origen. Algunas versiones dicen que la familia Agüera elaboró una tarta de turrón para una boda familiar.​ Pero la versión aceptada es que en el año 1980, Miguel Ángel Álvarez Baños, tercera generación de una de las familias de confiteros más conocidas de la ciudad, creó la popular tarta.

Hoy esta tarta es uno de los emblemas dulces de la ciudad, desbancando a la que hasta ese momento era la tarta por excelencia de la ciudad, la Charlota. La mayoría de confiterías de la ciudad la elaboran, aunque la fórmula original sigue en manos de la Confitería La Fe.

Riquísima y elegante tarta, se puede comer en cualquier época del año, aunque la crema de turrón llama a la época navideña,

aquí, mi versión:

Ingredientes:

Para el bizcocho:

3 huevos

tres cucharadas de azúcar

tres cucharadas de harina

1/2 cucharadita de polvo de hornear

Esencia de vainilla (opcional)

pizca de sal

Para la crema:

1 tableta de turrón blando

200 ml de leche

200 ml de nata para montar

100 g de mantequilla

5 hojas de gelatina

Para remojar el bizcocho:

250 ml de agua

2 cucharadas de azúcar moreno

1 chorrito de tu licor favorito (opcional)

Elaboración:

Para un molde de 18 cm: prepara el bizcocho; comienza separando las claras de las yemas. Bate las claras con la pizca de sal y cuando comiencen a espumar añade las cucharadas de azúcar una a una y sigue batiendo hasta llevar a punto de nieve; incorpora a continuación las yemas y sigue batiendo a una velocidad más baja para que no se desinfle la mezcla, por último añade la harina tamizada junto con el polvo de hornear e integra despacio con una espátula.

Vierte en el molde (yo lo hice en dos moldes separados de igual tamaño 18 cm, pero puedes hacerlo en el mismo y cortar el bizcocho a la mitad)

Lleva al horno precalentado a 180ºC durante 15 minutos o hasta que el bizcocho comience a separarse de la pared del molde. Deja enfriar unos minutos antes de desmoldar y prepara la crema.

Para preparar la crema: sumerge en agua las hojas de gelatina para hidratarlas; mientras, en un cazo, pon la leche, la tableta de turrón blando , la mantequilla y la nata y deja que se derritan sin llegar a ebullición, cuando se haya desecho, puedes pasar la mezcla por la batidora en el caso de que hayan quedado trozos de turrón sin deshacer. Prueba la mezcla y añade una cucharada de azúcar si te parece algo soso. Por último, escurre bien las hojas de gelatina y añade a la mezcla, remueve hasta su total disolución, deja enfriar unos minutos.

Montaje de la tarta:

Corta el bizcocho a la larga para hacer dos mitades si lo has hecho en un solo molde. Coloca una mitad en la misma base del molde (incluido el aro del mismo) y remoja el bizcocho; vierte por encima la mitad de la mezcla de la crema, coloca la otra mitad del bizcocho encima y de nuevo, vierte el resto de la crema. Lleva a la nevera un par de horas para que se vaya estabilizando y endureciendo. Por último desmolda y decora al gusto. Yo opté por la sencilla y elegante opción de espolvorear azúcar moreno por encima y quemar con un soplete.

Disfruta

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Sticky toffee pudding o Pastel pegajoso (Inglaterra)

El pudin de caramelo pegajoso que también es conocido como pudin de dátil pegajoso en Australia y Nueva Zelanda, es un postre inglés que consiste en un bizcocho muy húmedo, hecho con dátiles picados y se sirve cubierto por una salsa de caramelo acompañado de helado de vainilla (no suena mal, eh?)

Los orígenes e historia del pudin son inciertos y disputados; Francis Coulson y Robert Lee, desarrollaron y sirvieron este postre en el noroeste de Inglaterra en la década de los 70.

El crítico gastronómico Simon Hopkinson afirmó que Coulson le dijo que obtuvo la receta de Patricia Martin de Claughton en Lancashire . Martin había publicado la receta en una compilación que más tarde se convirtió en The Good Food Guide Dinner Party Book. La receta de Coulson solo se diferencia de la de Martin en la salsa. Más tarde, su hijo le dijo a Hopkinson que originalmente había obtenido la receta de dos oficiales de la fuerza aérea canadiense que se habían alojado en su hotel durante la Segunda Guerra Mundial. Lo cual, este origen canadiense puede tener sentido, ya que el pudín usa una masa más parecida a la de un muffin americano, en lugar de una esponja inglesa.

Como quiera que sea, no puedes dejar pasar ésta receta, que comienza por un simple bizcocho húmedo y sube el nivel con el caramelo y el helado que lo acompaña.

Ingredientes para el bizcocho:

Mantequilla (4 cucharadas grandes)

120 g de azúcar moreno

1 huevo

200 ml de nata para montar

1 pizca de sal

Esencia de vainilla

220 g de harina

1 cucharadita de levadura química

80 g de dátiles picados

Ingredientes para el caramelo:

Forma fácil: Descubrí ésta manera super fácil y rápida de hacer salsa de caramelo, y la verdad es que es bastante pasable, aunque si quieres una forma de hacer la salsa de caramelo un pelín más lenta pero un caramelo sublime, de esos de comer a cucharadas, lo puedes encontrar en la receta a este enlace: https://lacasalforno.com/?p=2146

220 g de azúcar moreno

3 cucharadas grandes de mantequilla o dos cucharadas y una bola de helado de vainilla

300 ml de agua hirviendo

Elaboración:

Derrite la mantequilla y deja reposar unos minutos. A continuación mezcla la mantequilla con el azúcar, añade el huevo, mezcla bien hasta que esté muy bien integrado; después la esencia de vainilla y la pizca de sal y a continuación la nata. Cuando esté todo bien mezclado, añade los dátiles picados. Por último incorpora la harina y la levadura química.

Engrasa con mantequilla el molde que hayas elegido (en mi caso uno de cristal), vierte la masa en el molde y lleva al horno precalentado a 180ºC durante unos 30 minutos, cuidando de que no se queme por arriba (en este caso, pon el calor sólo por abajo). Estará listo cuando al pinchar, el palillo no salga totalmente limpio, con algún grumito.

Para elaborar el caramelo de forma rápida, en un cuenco, coloca el azúcar moreno, vierte el agua hirviendo y revuelve bien hasta que el azúcar se haya derretido, a continuación añade la mantequilla (y la bola de helado si la has elegido) y continua removiendo hasta que todo se disuelva bien.

Sirve el bizcocho caliente con la salsa de caramelo por encima y acompáñalo de una bola de helado, puedes conservar en la nevera y calentar una vez que vayas a consumir. Guarda el caramelo en un tarro de cristal o bien viértelo por encima de todo el bizcocho, estando en el molde se empapará bien y seguirá ahí a la hora de servir.

Te animo a que hagas la receta y que la compartas 🙂

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Tarta de calabaza-Pumpkin Pie (EE.UU)

Pastel tradicional de la cocina estadounidense, donde se prepara especialmente durante el otoño y el invierno (Halloween, Día de Acción de Gracias). Es tan común que el puré de calabaza que se utiliza para las tartas ya viene preparado (enlatado) incluso a veces con las especias incluidas.

Éste postre delicioso se trata de un bizcocho a base de calabaza (variando el color de anaranjado a marrón) saborizado con diferentes especias (nuez moscada, jengibre…)

Cuando se elabora la variante de tarta (como en este caso), se trata de un puré de calabaza horneado en una masa o en su ‘cáscara’ y tradicionalmente servido con una crema batida.

Ingredientes:

Para la masa:

Yo utilicé una placa de hojaldre para la base, así me ahorré un poco de tiempo, aunque puedes hacer la pasta base desde cero, aquí te dejo también los ingredientes y elaboración.

140 g de harina

80 g de mantequilla fría cortada en cubitos

1 cucharada de leche fría

esencia de vainilla (al gusto)

2 cucharadas de azúcar en polvo

1 yema de huevo

Para el relleno:

400 g de calabaza fresca cortada y pelada

1 lata de 740 g de leche condensada

1 buena pizca de sal

3 huevos

Especias: 1/2 cucharadita de:

canela molida, jengibre molido, nuez moscada, clavo, pimienta (opcional)

*este tipo de especias son muy utilizadas en ésta época para hacer tartas, galletas, etc. Puedes hacer el preparado tu mism@ en casa y conservarlas en un tarro de cristal para tenerlas a mano cuando vayas a realizar los postres.

Para adornar:

Puedes hacerlo con nata montada o crema de queso. Yo elegí la segunda opción, mezclando dos grandes cucharadas de crema de queso (tipo philadelphia) con dos o tres cucharadas de azúcar glas)

Elaboración:

Comienza por la masa. Si eliges hacerlo con la plaza de hojaldre, simplemente engrasa con mantequilla el molde donde lo vas a hacer (yo utilicé un molde rizado y redondo de 18 cm pero podría ser de más capacidad ya que me sobró un poco del relleno).

Si eliges hacer la masa base desde cero, comienza mezclando el azúcar con la harina y la mantequilla; mezcla con las manos hasta conseguir una textura arenosa. Añade la cucharada de leche y la yema, amasa hasta su total integración, haz una bola, envuélvela en papel film y lleva a la nevera durante media hora. Posteriormente, estira la masa con la ayuda de un rodillo y extiende sobre el molde previamente engrasado (con la masa sobrante puedes hacer alguna decoración como coletas, hojas, calabazas, etc)

Para preparar el relleno, comienza cortando en trozos pequeños la calabaza, en una pota, lleva a cocción hasta que esté blandita. Escurre bien todo el agua y pasa por la batidora hasta que quede un puré fino.

Mezcla ahora todos los ingredientes en un bol: el puré de calabaza, la leche condensada, los huevos, la pizca de sal y las especias, bate todo bien con la batidora hasta que la mezcla esté bien licuada y fina. Vierte la mezcla encima de la base de la tarta. Lleva al horno precalentado a 180 ºC durante 40 minutos, estará lista cuando al introducir el palillo en la tarta, éste salga con algún grumito, no completamente limpio.

Definitivamente, un postre que seguiré haciendo, se quedará en mi lista de favoritos, sorprende su sabor delicioso, las especias le dan el justo toque picante y la preparación en absoluto complicada.

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Mandazi (África)

El Mandazi es un tipo de pan frito originario del África oriental, resulta fácil de preparar y puede tomarse con cualquier comida acompañado de alguna salsa para mojar o sólo como aperitivo. Se dice que es el donut africano, aunque tiene un sabor menos dulce y se suelen hacer de forma triangular.

Se pueden guardar y recalentar para consumir más tarde

Ingredientes:

40 gr de azúcar

450 gr de harina

1 huevo batido

2 cucharaditas de levadura de panadero

200 ml de leche de coco

2 cucharaditas de mantequilla a temperatura ambiente

canela (al gusto)

cardamomo molido (de 2 a 4 cucharaditas) puedes utilizar la mezcla de especias que más te gusten, intenta no pasarte ya que si no el sabor será muy fuerte.

Aceite de girasol

Preparación:

Mezcla bien todos los ingredientes hasta conseguir una masa homogénea, puedes añadir harina en caso de que sea necesario y hasta que la masa no se quede pegada a los dedos y sea suave.

Después tapa la masa con un paño limpio y deja levar en un lugar cálido durante una hora aproximadamente.        

A continuación, cuando la masa haya duplicado su tamaño, vuelve a amasar y con un rodillo la extiende en la mesa de trabajo; vete cortando en forma de triángulo (también se les puede dar forma redonda tipo buñuelo si lo prefieres).  

Pon el aceite a calentar y fríe los Mandazi hasta que se doren.  

Espolvorear por encima con coco desecado, azúcar en polvo y canela o bien de miel para darles un extra de sabor, ya que no llevan demasiado azúcar.

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Crème Brûlée (Francia)

En francés, crema quemada, consiste en una crema hecha a base de yemas de huevo cuya superficie ha sido espolvoreada con azúcar para quemarla después y tener como resultado una capa de caramelo crujiente por encima de la crema. Se sirve en recipientes individuales.

Se considera que la primera mención de la crème brûlée aparece en Francia, en el libro de cocina Nouveau cuisinier royal et bourgeois de Francois Massialot (1691). La crema empleada entonces era a base de yema de huevo y leche con una pizca de harina.

Éste cocinero advertía en su recetario que: ‘ «Es necesario echar bastante azúcar encima, a parte del azúcar que se echa dentro: se coge la paleta del fuego, al rojo vivo; y a la vez se quema con ella la crema a fin de que coja un hermoso color oro‘.

Ingredientes:

4 Yemas de huevo

60 g de azúcar

400 ml de nata líquida

1 Cucharadita de extracto de vainilla y/o rama de canela

Abundante azúcar moreno para espolvorear por encima.

Elaboración:

Comienza batiendo las yemas de huevo con el azúcar hasta que tomen un color blanco y aumente su volumen. Calienta en un cazo la nata y la vainilla (y la canela en rama si la has elegido) justo por debajo del punto de cocción.

Añade la nata a la mezcla de las yemas batidas con el azúcar (primero un chorro y luego el resto revolviendo bien) y lleva al fuego medio justo hasta llegar al punto de cocción; permanece revolviendo hasta que la crema vaya espesando. No lo dejes cocer, ya que si no, se empezarán a formar grumos.

Rellenar los moldes que hayas elegido con la crema y después de haberlos rellenado espolvorea el azúcar moreno por encima y quémala con un soplete (si tienes) o si no, puedes meter la crema al horno un par de minutos, con el grill puesto. Deja enfriar y disfruta de éste delicioso postre.

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Lamingtons (Australia)

El Lamington es un dulce australiano que se compone de una base de bizcocho cortado en cuadraditos y a veces relleno de crema o de mermelada de fresa o frutas, todo ello bañado en chocolate y bien espolvoreado con coco rallado.

Su nombre viene del Lord Lamington, que fue gobernador de Queensland desde 1895 hasta 1901, aunque aún no está clara la idea de a quien se le ocurrió bañar los cuadraditos de bizcocho en chocolate y espolvorearlos con coco rallado; aunque se afirma que el cocinero de la casa dejó caer por accidente el bizcocho de vainilla dentro del cuenco de chocolate derretido.

De cualquier manera, éste postre se convirtió en el postre más emblemático de la tradición australiana, hasta nuestros días.

Ingredientes para el bizcocho:

4 huevos

1 cucharadita de esencia de vainilla

100 g de azúcar

1 pizca de sal

100 g de harina

1/4 de una cucharadita de levadura química

60 g de mantequilla derretida

Para la cobertura de chocolate:

100 g de chocolate para fundir

200 g de nata para batir

1 nuez de mantequilla

125 g de coco rallado

Mermelada de fresa

Elaboración:

Separa las claras de las yemas y bate las claras a punto de nieve junto con el azúcar y la pizca de sal.

Añade las yemas a la mezcla de las claras y vete incorporando suavemente; añade a continuación el extracto de vainilla y por último incorpora la harina tamizada junto con la levadura química; revuelve con la ayuda de una lengüeta y movimientos envolventes hasta que todo esté integrado. Toma un poco de ésta mezcla y añádela a la mantequilla deterrida, revuelve bien e incorpora al resto de la masa revolviendo con cuidado.

Forra con papel de horno un molde bajo y cuadrado o rectangular y vierte la masa del bizcocho, reparte bien por toda la superficie y lleva al horno precalentado a 180ºC durante al menos 20 minutos o hasta que el palillo salga seco al pinchar. Deja enfriar unos minutos antes de desmoldar y luego deja enfriar (ya sin molde) en una rejilla completamente.

Una vez frío, corta los bordes del bizcocho y las partes que puedan estar demasiado duras; corta el bizcocho en cuadraditos más o menos iguales. Unta los cuadraditos con mermelada de fresa y une con su pareja. Reserva.

Para la cobertura de chocolate, pon a calentar la nata hasta que esté a punto de hervir; vierte sobre el cuenco de chocolate para fundir y al cabo de unos minutos comienza a revolver poco a poco hasta que se deshaga; por último añade una nuez de mantequilla y remueve para que todo se integre.

Con la ayuda de un tenedor introduce los cuadraditos uno a uno dentro del chocolate fundido y deja reposar en una rejilla para que se deshagan del sobrante, a continuación reboza los cuadrados bien en el coco rallado para que todos los lados se impregnen. Deja secar bien, ¡toma un buen mordisco!

*Notas:

el bizcocho no debe quedar demasiado alto, si no resultará demasiado seco a la hora de comerlo. Yo he puesto mermelada de fresa (sed generosos), pero se puede añadir otro tipo de relleno como por ejemplo nata, crema pastelera, etc. Otra opción es no poner ningún tipo de relleno.

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Tarta de avellanas asturiana con toque de anís

No hay olor más agradable que el de las avellanas recién mezcladas con los huevos y el azúcar para llevarlas al horno, bien sea en bizcocho para tarta, o acompañadas de crema pastelera, siempre me resultan muy especiales, con el toque de anís que le sube el sabor.

Para la base:
150 gr de harina
85 gr de mantequilla
35 gr de azúcar glas
1 yema de huevo
2 cucharadas de leche

Elaboración:

1º) Tamiza la harina en un bol, después, con la ayuda de los dedos, amasa la mantequilla con la harina hasta obtener una masa grumosa, como arena. Seguidamente, añadimos a la masa el azúcar glas, la yema de huevo y la leche.
2º) Con las manos amasa brevemente, si la masa queda un poco seca, se puede añadir un poco más de leche. Haz una bola, envuelve la masa en papel film y lleva en la nevera unos minutos mientras preparas el relleno.

3º) Precalentamos el horno a 180ºC. Estiramos la masa con la ayuda de un rodillo y coloca en el molde engrasado.
Antes de llevar al horno, haremos agujeros en la masa con ayuda de un tenedor.

Ingredientes para el relleno de avellana:

4 huevos (separa las claras de las yemas)

250 g de avellanas tostadas y molidas (reserva algunas enteras para decorar)

1 pizca de sal

1 cucharada colmada de harina

150 g de azúcar (admite 200 g)

1 buen chorro de anís

Elaboración:

Separa las claras de las yemas, bate las claras hasta que estén a punto de nieve y reserva.

Bate las yemas junto con el azúcar y la pizca de sal hasta que adquieran un color blanquecino, después añade la cucharada de harina y las avellanas molidas, mezcla hasta que esté todo bien integrado.

Ahora añade las claras a punto de nieve, primero una cucharada y revuelve bien la mezcla y a continuación añade poco a poco el resto y mezcla con movimientos envolventes hasta que la masa esté homogénea. Por último añade el chorro de anís y mezcla.

Vierte el relleno en el molde que hayas elegido, donde previamente habrás puesto la masa de la base estirada y pinchada con un tenedor.

Lleva al horno a 180ºC unos 40/45 minutos o hasta que el palillo salga con grumitos (no del todo seco, así quedará más jugosa)

Adorna al gusto, yo adorné con merengue, avellanas enteras y caramelo, pero también admite simplemente azúcar glas por encima y listo, simple y perfecta.

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Puding de Malva (Sudáfrica)

Dulce originario de Sudáfrica que contiene mermelada de albaricoque y tiene una textura caramelizada y esponjosa. Su salsa de caramelo se vierte por encima del bizcocho cuando aún está caliente.

Hay varias teorías acerca de su origen:

Algunos dicen que proviene del Afrikaans malvalekker, que significa malvavisvo.

Malva significa geranio en afrikaans; otros dicen que el puding lleva el nombre de una mujer llamada Malva.

Como quiera que sea, es un postre delicioso y algo nuevo y diferente para añadir a nuestro recetario; ah! y muy fácil.

Ingredientes para el bizcocho:

250 g de azúcar

2 huevos

3 cucharadas de mermelada de albaricoque o melocotón

30 g de mantequilla derretida

1 cucharada de vinagre

125 ml de leche

300 g de harina todo uso

1 cucharadita de levadura química

1 pizca de sal

Ingredientes para la salsa:

200 ml de nata

120 g de mantequilla

120 g de azúcar moreno

1 cucharadita de esencia de vainilla

4 estrellas de anís (yo no tenía y utilicé un chorro de anís)

Elaboración:

Primero en un cuenco bate los huevos junto con el azúcar hasta que comiencen a blanquear, añade la mermelada de melocotón.

Derrite la mantequilla y añade el vinagre y la leche a la mezcla. Tamiza la harina junto con la levadura y la pizca de sal y añade a la masa alternando con la leche.

Vierte en el molde, previamente engrasado y forrado con papel de horno, que hayas elegido la mezcla (yo he utilizado uno cuadrado, pero puede ser uno redondo para tartas…)

Lleva al horno precalentado a 180ºC durante 30/45 minutos dependiendo del horno (en el mío 30 minutos) y hasta que la parte de arriba esté bien dorada.

Para hacer la salsa de caramelo, en un cazo lleva al fuego la nata, el azúcar, la mantequilla y el agua; deja hervir unos 5 minutos y añade el anís y la vainilla revolviendo continuamente.

Vierte la salsa de caramelo por encima del bizcocho cuando aún esté caliente; puedes hacer unos pequeños agujeros en el bizcocho para que penetre bien el líquido.

Se puede acompañar de helado o natillas.

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Baklava (Turquía)

Baklava, se trata de un pastel turco, elaborado pistachos y nueces trituradas que se extienden en capas de pasta filo para bañarlo todo con un almíbar hecho de especias y miel.

Existen muchas variedades que pueden incorporar diferentes frutos secos; en este caso, el Baklava que describo, además de nueces y pistachos, lleva piñones que pueden ser opcionales.

Un postre delicioso a la par que sencillo: capas de masa filo rellenas de frutos secos todo ello bañado con un almíbar especiado con un resultado exquisito.

Ingredientes:

1 paquete de pasta filo

150 g de mantequilla derretida

200 g de pistachos triturados o troceados con el cuchillo

200 g de nueces trituradas o troceadas con el cuchillo

1 puñado de piñones triturados (opcional)

Para el almíbar:

400 ml de agua

200 g de azúcar

1 chorro de miel

1 palito de canela

piel de naranja

piel de limón

1 pizca de nuez moscada

3 clavos

Elaboración:

En un cazo coloca todos los ingredientes para preparar el almíbar: combina el agua, el azúcar, la miel, la canela, la piel de naranja y limón, nuez moscada y el clavo.

Lleva al fuego y una vez que llegue a hervir, deja cocinar por cinco minutos.

Mientras tanto, en un molde rectangular y engrasado con mantequilla, vete preparando la base del postre. Coloca 3 o 4 capas de pasta filo en la base del molde y vete pintando cada capa con la mantequilla derretida. Cuando las tengas barnizadas, vierte por encima la mezcla de los frutos secos. Vuelve a poner encima más capas de pasta filo pintadas con mantequilla y repite la operación. Cuando lo tengas todo, puedes cortar toda la masa (con un corta pizzas o cuchillo) justo antes de meterla al horno dándole forma de rombo o de cuadrado.

Otra modalidad es presentar el pastel Baklava en forma de rollitos. En lugar de cortar la masa en forma de rombos, una vez que la tengas lista, vete enrollando la masa hasta que te quede un rulo largo, corta en rollitos de más o menos 1 cm cada uno.

Otra modalidad es presentar el pastel baklava en forma de rollitos

Lleva al horno precalentado a 180º C druante unos 30 minutos o hasta que la capa superior comience a dorarse.

Una vez fuera del horno y todavía caliente, vierte el almíbar por encima de todo el postre. Deja enfriar y reposar para que se empape bien unas 8 horas en la nevera.

Se me ocurre que se puede acompañar de helado o nata, aunque solo y comerlo directamente con la mano, está exquisito.