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Melomakarona (Postre de Navidad Griego)

Melomakarona, un pastel griego, que se elabora durante laépoca de Navidad. Se compone principalmente de harina, aceite y miel, especiado y contundente; si tuviera que compararlo con algo estaría a medio camino entre el baklava, bien jugoso y aromatizado y rotundo como el polvorón.

Después de hacer estos dulces, me parece que tiene todo el sentido que sean algo típico de la Navidad, el sirope de miel en el que se les baña, deja un olor tan dulce como el propio pastel que acompaña la festividad de estos días.

No se tarda mucho en hacerlos, aunque es preferible preparar el sirope con antelación para que enfríe; y lo mejor es que se pueden guardar durante días sin que pierdan frescura, incluso mejoran.

¡Empezamos receta!

Ingredientes para la masa:

700 g de harina aprox.

1 pizca de sal

1/2 cucharadita de bicarbonato

1/2 cucharadita de levadura química

100 ml de zumo de naranja

3 cucharadas soperas de coñac

extracto de vainilla

90 ml de agua

1 cucharadita de canela

1/3 de cucharadita de nuez moscada

1/3 de cucharadita de clavo molido (se puede machacar con el mortero)

100 g de azúcar

125 ml de aceite de oliva

125 ml de aceite de girasol

50 g de miel

La ralladura de dos naranjas

Ingredientes para el sirope:

300 ml de agua

600 g de azúcar

2 palos de canela

3 clavos (sin machacar)

1 naranja cortada en trozos

200 g de miel

Ingredientes para adornar:

Almendra en polvo

Canela en polvo

Elaboración:

1-Primero empieza preparando el sirope, para darle tiempo a enfriar. En un cazo, coloca todos los ingredientes correspondientes al sirope, menos la miel. Lleva a ebullición durante unos 4 minutos, hasta que el azúcar esté bien disuelta. Quita del fuego, añade la miel, remueve y deja enfriar completamente.

2-Prepara la masa. En un cuenco, pon la harina y la levadura química y mezcla hasta integrar. En otro cuenco grande, añade el zumo de naranja, el coñac, la pizca de sal, el azúcar y las especias, por último añade el bicarbonato y revuelve bien hasta integrar bien todo y el bicarbonato comience a espumar. Añade ahora a la mezcla líquida el resto de ingredientes (agua, aceite, la ralladura de naranja y la miel) integra bien todo.

3-Añade ahora la mezcla de la harina al resto de ingredientes líquidos y empieza a amasar con las manos hasta que todo esté bien integrado y la masa sea suave y sólo algo pegajosa, puedes añadir más harina si la masa lo pide, es decir, si todavía está demasiado mojada para manejarla correctamente. No la amases demasiado porque se quedará dura.

4-Con la ayuda de las manos vamos formando los pasteles, pequeñas porciones de 30 g más o menos, dales forma ovalada y ve colocando en la bandeja del horno forrada con papel de hornear; pincha la superficie del pastel 3 veces con los dientes de un tenedor. Lleva al horno precalentado a 180ºC de 15 a 20 minutos o hasta que estén bien hechos y tengan un color ligeramente amarronado.

5-Cuando los saques del horno y con la ayuda de dos tenedores, húndelos directamente en el sirope, ya frio, durante unos 10 segundos, dándoles la vuelta para que se empapen bien. Sácalos a un plato y decora con almendra picada o molida por encima.

Se conservan perfectamente en un táper o tarro de cristal durante varios días.

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Pastel de higos

Mientras el verano aún se resiste a marchar, parece que las ganas de otoño comienzan a asomarse y con ellas, las recetas más reconfortantes aparecen en las mesas.

La primera de la temporada es un pastel de higos frescos con crema inglesa y una masa crujiente que va a hacer que quieras repetir.

Vamos con la receta:

Para la masa crujiente (tanto para la base como para el crujiente (crumble) de la superficie)

200 gr de azúcar blanco (se puede poner 100 gr de azúcar blanco y 100 gr de azúcar moreno)

350 gr de harina

Media cucharadita de levadura química

1 pizca de sal

250 gr de mantequilla a temperatura ambiente

Canela (al gusto)

Para el relleno:

300 g de higos frescos cortados por la mitad

crema inglesa (rápida y fácil): 

200 ml de nata

100 ml de leche

2 yemas de huevo

60 g de azúcar

Esencia de vainilla…

En un cazo a fuego medio pon la nata, la leche, el azúcar (reservando una cucharada para después) y la vainilla. Deja que se vaya calentando sin que llegue a hervir, retira del fuego cuando comiencen a salir burbujas en el borde del cazo y deja reposar unos minutos. Bate las yemas de huevo en un bol con el azúcar que habías reservado, vierte un buen chorro de la mezcla caliente de la nata sobre las yemas de huevo y mezcla bien (esto se hará para atemperar la mezcla y que no se corten las yemas cuando se vierta a la mezcla con más temperatura).

Incorpora las yemas ahora bien incorporadas a la mezcla de nata caliente y vuelve a cocinar a fuego medio hasta que comience a tomar una consistencia engrosada y parecida a la de una crema. Retira del fuego y deja enfriar.

Elaboración:

Para la masa, mezcla bien la harina, el azúcar, la pizca de sal, la levadura y la canela. Después añade la mantequilla cortada en trocitos y con la ayuda de las manos mezcla hasta llegar a crear la masa con apariencia tipo ‘arena’.

En un molde forrado con papel de horno o engrasado con mantequilla coloca parte de la masa y con las manos la ve apretando bien hasta cubrir toda la superficie. Encima de la base que hemos hecho vertemos nuestra mezcla de crema inglesa y los higos frescos y encima espolvoreamos con los dedos la masa restante o crumble bien repartida por toda la superficie. Llevamos al horno a 180ºC durante unos 30 minutos o hasta que la superficie se dore. Dejar enfriar por completo antes de desmoldarlo ya que si se saca antes, se romperá. Se puede calentar unos segundos en el microondas antes de servirlo.

Adorna con higos o azúcar en polvo 🙂

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Tortitas americanas

Hotcake, panqueque, pancake o tortitas americanas…esas que todos hemos visto en las películas, una gran montaña de deliciosas tortitas listas para el desayuno cubiertas de fruta y sirope y que nunca se llegan a comer porque llegan tarde al trabajo o al ‘high school’.

Menos mal que bien conservadas (en la nevera y tapadas) duran 2-3 días, unos segundos en el microondas y como nuevas.

La receta es para unas tortitas esponjosas y suaves; son perfectas para hacer con los peques de la casa y seguro que querrán repetir.

Ingredientes:

225 g de harina tamizada

2 cucharaditas de levadura química

1 pizca de sal

30 g de azúcar

200 ml de leche

1 huevo grande batido

2 cucharadas grandes de mantequilla derretida

Esencia de vainilla (opcional)

Elaboración:

En un cuenco mezcla bien el azúcar y el huevo batido, a continuación añade la mantequilla derretida, la leche hasta que todo esté bien combinado, posteriormente añade la pizca de sal y la esencia de vainilla. Por último, incorpora la harina tamizada junto con la levadura química y combina bien para que no tengan grumos (en caso de tener algún grumo, puedes utilizar la batidora eléctrica, pero sin mezclar demasiado)

Prepara una sartén grande y vierte dos cucharadas grandes de aceite (girasol u oliva), con una servilleta esparce el aceite por toda la superficie de la sartén, y cuando esté caliente comienza a cocinar la masa de los pancakes.

Trucos:

Para que todas tengan un diámetro más o menos parecido a la hora de verter la masa en la sartén, como siempre, yo uso una cuchara para servir helado, me resulta muy cómoda, aunque también un cacillo o un cucharón pueden servir perfectamente.

No le des la vuelta a la tortita hasta que comiencen a salir agujeritos en el medio de la masa, es entonces cuando ya no se pega a la sartén y le puedes dar la vuelta.

Sirve con frutos rojos, miel, sirope, azúcar en polvo….

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Cronuts

Un pastel híbrido entre donuts y croissant. Traído al mundo por el chef pastelero Dominique Ansel y puesto a la venta en su pastelería del Soho, en Nueva York en 2013.

Se trata de una masa de croissant con sus múltiples láminas para después darles la forma típica de los donuts, por último, se fríen en aceite; se suele rellenar de diferentes sabores, cremas, mermeladas o simplemente espolvoreados con azúcar glas (mi opción preferida).

Ingredientes:

175 ml de leche caliente

1 sobre de levadura seca de panadería o 20 g de levadura fresca

75 g de azúcar

2 huevos grandes

Esencia de vainilla al gusto (opcional)

400 g de harina mormal todo uso

1 cucharadita de sal

225 g de mantequilla a temperatura ambiente

Elaboración:

En un cuenco, mezcla la leche caliente y la levadura, mezcla bien hasta que se disuelva la levadura, posteriormente añade el azúcar, los huevos, la esencia de vainilla y la sal; mezcla para homogeneizar.

Reserva 60 g de harina aproximadamente y agrega el resto de la harina a la mezcla anterior, mezcla bien hasta que se quede una masa elástica y reserva en la nevera mientras preparas el resto.

En otro cuenco a parte, combina la mantequilla a temperatura ambiente con la harina que habías reservado hasta que quede una textura suave. Saca el resto de la masa que habías refrigerado, y extiende en la mesa de trabajo para estirar la masa en forma de rectángulo con la ayuda de un rodillo (añade más harina si la masa lo requiere). Extiende por encima de la masa, la mezcla de mantequilla y harina y dobla la masa en tercios, envuelve el papel film y lleva al congelador por 30 minutos.

Pasado el tiempo, saca la masa del congelador, extiende en la mesa de trabajo con la ayuda del rodillo y vuelve a doblar en tercios para volver a meterla en el congelador ( de nuevo 30 minutos). Éste sería el primer pliegue, deberás repetir la operación otras tres veces más.

Cuando hayas terminado de hacer cada pliegue, puedes dejarla en la nevera para trabajarla más tarde o comenzar a darles forma a los cronuts; estira la masa por completo en la mesa de trabajo enharinada y con un cortador o un vaso vas dando forma; el agujero del centro con un tapón de una botella de agua, por ejemplo

Fríe los cronuts en abundante aceite de girasol hasta q estén dorados-marrones. Deja enfriar, los puedes rellenar con mermelada o cualquier crema que te guste. Personalmente los prefiero con un poco de azúcar glas por encima y puede que un poco de canela. Otra opción es pintarlos ligeramente con una mezcla de mermelada bien diluida en agua caliente.

Se comen solos…

Gracias por leerme, nos vemos en la próxima receta!

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Hojaldre casero relleno de chosco

De sobra se sabe que lo casero gana por muchos puntos más, en éste caso, la receta del hojaldre que aquí presento es un tesoro que te aconsejo que guardes, porque además de salir perfecta, se ahorra tiempo al dejar la masa reposar en el congelador. Al final salen todas esas capas finas con la cremosidad de la mantequilla que le aporta mucha jugosidad.

(Utilízalo con recetas dulces y saladas, en ésta ocasión me sobró un poco menos de la mitad de la masa, así que lo utilizamos para hacer las típicas palmeritas de azúcar)

Ingredientes para el hojaldre:

250 g de harina normal todo uso

250 g de mantequilla fría cortada en dados

1 cucharadita de sal

200 ml de agua muy fría

1 huevo batido para pintar la masa

Ingredientes para el relleno:

1 cebolla grande

La mitad de un chosco cocido cortado en dados

Elaboración del hojaldre:

En un recipiente mezcla (a mano o con la ayuda del robot de cocina) la harina, el agua, la sal y la mantequilla cortada; hasta integrar bien y que quede con un aspecto arenoso, con cuidado de no pasarnos mezclando.

Pasa a la superficie de trabajo y con las manos, une toda la masa y crea la forma de un rectángulo; envuélvelo en papel film, coloca en un plato y lleva al congelador durante media hora. Al cabo de los 30 minutos, saca la masa y con la ayuda del rodillo de madera estira y pliega la masa de nuevo dándole forma de rectángulo y vuelve a meter en el congelador durante otra media hora (éste sería el primer pliegue). Segundo pliegue: mismo procedimiento y 30 minutos al congelador. Tercer pliegue: mismo procedimiento y 30 minutos al congelador. Cuarto pliegue: lo mismo

Verás que en cada pliegue la masa se va suavizando e irás reconociendo la textura hojaldrada tan característica.

Después del ultimo pliegue puedes seguir con el resto de la receta:

Elaboración del relleno:

Corta el chosco en dados y reserva. En una sartén con una gota de aceite sofríe la cebolla cortada hasta que comience a dorarse y después añade al chosco, mezcla bien.

Corta la masa de hojaldre en cuadraditos, de tamaño que tu quieras (aquí podéis ser creativos y hacerlo de la manera que más os guste, incluso a modo de empanada normal), extiende encima un poco del relleno de chosco y tapa con la masa.

Pinta el hojaldre con huevo batido por encima y lleva al horno precalentado a 180ºC durante 30 minutos más o menos o hasta que el hojaldre comience a dorarse.

*Receta de hojaldre inspirada en la receta del blog bakestreet

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Red velvet cheesecake brownies

O brownie de terciopelo rojo; antiguamente, cuando los alimentos estaban más racionados, se solía utilizar el jugo de remolacha para conseguir el color rojo; hoy en día se consigue con el colorante y con la ayuda de la reacción del vinagre ácido con el cacao.

Son unos bocados deliciosos que hacen un efecto muy bonito a la vista; se me ocurre que en algún momento de la receta se le podría añadir mermelada de fresa, por aquello de acompañar el color y el sabor…probaré seguro

Ingredientes para el red velvet brownie:

4 huevos

200 g de azúcar

1 pizca de sal

200 g de mantequilla

200 g de chocolate para fundir

100 g de harina

1 cucharada de vinagre

1 buena cucharada de colorante líquido color rojo (mejor intenso)

Ingredientes para crema cheesecake:

Dos huevos

80 g de azúcar

esencia de vainilla

300 g de queso de untar

Elaboración:

Comienza con el brownie red velvet: en un cazo, derrite la mantequilla junto con el chocolate; en un cuenco a parte, mezcla el azúcar con los huevos y la pizca de sal hasta que estén bien combinados. Cuando la mantequilla y el chocolate se hayan derretido, deja reposar unos minutos y a continuación añade a la mezcla de azúcar y huevos. Integra bien y añade el vinagre. Por último agrega la harina tamizada y cuando esté bien mezclado, añade el colorante rojo. Una vez que la mezcla esté homogénea, vierte la masa en el molde (yo utilicé un molde cuadrado 18/10 cm) reservando unas dos o tres cucharadas de masa forrado con papel de horno.

Prepara la crema de cheesecake: Mezcla los huevos con la crema de queso y bate hasta que esté bien integrado, añade el azúcar y la vainilla, integra todo hasta una masa homogénea.

Vierte la crema de queso en el molde y extiende por encima del brownie red velvet. Ahora reparte las cucharadas de brownie red velvet por encima de la crema de queso, con un palillo extiende por toda la superficie para formar ondas o dibujos.

Lleva al horno precalentado a 180ºC durante 30 minutos o hasta que al pinchar , el palillo salga con algún grumo. Tapa la superficie con papel albal si ves que la crema de queso se empieza a dorar demasiado.

¡Deja enfriar y listo!

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Tarta Gijonesa

Postre gijonés, típico de la ciudad asturiana de Gijón, hecha de crema de turrón y bizcocho.

Hay varias versiones sobre su origen. Algunas versiones dicen que la familia Agüera elaboró una tarta de turrón para una boda familiar.​ Pero la versión aceptada es que en el año 1980, Miguel Ángel Álvarez Baños, tercera generación de una de las familias de confiteros más conocidas de la ciudad, creó la popular tarta.

Hoy esta tarta es uno de los emblemas dulces de la ciudad, desbancando a la que hasta ese momento era la tarta por excelencia de la ciudad, la Charlota. La mayoría de confiterías de la ciudad la elaboran, aunque la fórmula original sigue en manos de la Confitería La Fe.

Riquísima y elegante tarta, se puede comer en cualquier época del año, aunque la crema de turrón llama a la época navideña,

aquí, mi versión:

Ingredientes:

Para el bizcocho:

3 huevos

tres cucharadas de azúcar

tres cucharadas de harina

1/2 cucharadita de polvo de hornear

Esencia de vainilla (opcional)

pizca de sal

Para la crema:

1 tableta de turrón blando

200 ml de leche

200 ml de nata para montar

100 g de mantequilla

5 hojas de gelatina

Para remojar el bizcocho:

250 ml de agua

2 cucharadas de azúcar moreno

1 chorrito de tu licor favorito (opcional)

Elaboración:

Para un molde de 18 cm: prepara el bizcocho; comienza separando las claras de las yemas. Bate las claras con la pizca de sal y cuando comiencen a espumar añade las cucharadas de azúcar una a una y sigue batiendo hasta llevar a punto de nieve; incorpora a continuación las yemas y sigue batiendo a una velocidad más baja para que no se desinfle la mezcla, por último añade la harina tamizada junto con el polvo de hornear e integra despacio con una espátula.

Vierte en el molde (yo lo hice en dos moldes separados de igual tamaño 18 cm, pero puedes hacerlo en el mismo y cortar el bizcocho a la mitad)

Lleva al horno precalentado a 180ºC durante 15 minutos o hasta que el bizcocho comience a separarse de la pared del molde. Deja enfriar unos minutos antes de desmoldar y prepara la crema.

Para preparar la crema: sumerge en agua las hojas de gelatina para hidratarlas; mientras, en un cazo, pon la leche, la tableta de turrón blando , la mantequilla y la nata y deja que se derritan sin llegar a ebullición, cuando se haya desecho, puedes pasar la mezcla por la batidora en el caso de que hayan quedado trozos de turrón sin deshacer. Prueba la mezcla y añade una cucharada de azúcar si te parece algo soso. Por último, escurre bien las hojas de gelatina y añade a la mezcla, remueve hasta su total disolución, deja enfriar unos minutos.

Montaje de la tarta:

Corta el bizcocho a la larga para hacer dos mitades si lo has hecho en un solo molde. Coloca una mitad en la misma base del molde (incluido el aro del mismo) y remoja el bizcocho; vierte por encima la mitad de la mezcla de la crema, coloca la otra mitad del bizcocho encima y de nuevo, vierte el resto de la crema. Lleva a la nevera un par de horas para que se vaya estabilizando y endureciendo. Por último desmolda y decora al gusto. Yo opté por la sencilla y elegante opción de espolvorear azúcar moreno por encima y quemar con un soplete.

Disfruta

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Sticky toffee pudding o Pastel pegajoso (Inglaterra)

El pudin de caramelo pegajoso que también es conocido como pudin de dátil pegajoso en Australia y Nueva Zelanda, es un postre inglés que consiste en un bizcocho muy húmedo, hecho con dátiles picados y se sirve cubierto por una salsa de caramelo acompañado de helado de vainilla (no suena mal, eh?)

Los orígenes e historia del pudin son inciertos y disputados; Francis Coulson y Robert Lee, desarrollaron y sirvieron este postre en el noroeste de Inglaterra en la década de los 70.

El crítico gastronómico Simon Hopkinson afirmó que Coulson le dijo que obtuvo la receta de Patricia Martin de Claughton en Lancashire . Martin había publicado la receta en una compilación que más tarde se convirtió en The Good Food Guide Dinner Party Book. La receta de Coulson solo se diferencia de la de Martin en la salsa. Más tarde, su hijo le dijo a Hopkinson que originalmente había obtenido la receta de dos oficiales de la fuerza aérea canadiense que se habían alojado en su hotel durante la Segunda Guerra Mundial. Lo cual, este origen canadiense puede tener sentido, ya que el pudín usa una masa más parecida a la de un muffin americano, en lugar de una esponja inglesa.

Como quiera que sea, no puedes dejar pasar ésta receta, que comienza por un simple bizcocho húmedo y sube el nivel con el caramelo y el helado que lo acompaña.

Ingredientes para el bizcocho:

Mantequilla (4 cucharadas grandes)

120 g de azúcar moreno

1 huevo

200 ml de nata para montar

1 pizca de sal

Esencia de vainilla

220 g de harina

1 cucharadita de levadura química

80 g de dátiles picados

Ingredientes para el caramelo:

Forma fácil: Descubrí ésta manera super fácil y rápida de hacer salsa de caramelo, y la verdad es que es bastante pasable, aunque si quieres una forma de hacer la salsa de caramelo un pelín más lenta pero un caramelo sublime, de esos de comer a cucharadas, lo puedes encontrar en la receta a este enlace: https://lacasalforno.com/?p=2146

220 g de azúcar moreno

3 cucharadas grandes de mantequilla o dos cucharadas y una bola de helado de vainilla

300 ml de agua hirviendo

Elaboración:

Derrite la mantequilla y deja reposar unos minutos. A continuación mezcla la mantequilla con el azúcar, añade el huevo, mezcla bien hasta que esté muy bien integrado; después la esencia de vainilla y la pizca de sal y a continuación la nata. Cuando esté todo bien mezclado, añade los dátiles picados. Por último incorpora la harina y la levadura química.

Engrasa con mantequilla el molde que hayas elegido (en mi caso uno de cristal), vierte la masa en el molde y lleva al horno precalentado a 180ºC durante unos 30 minutos, cuidando de que no se queme por arriba (en este caso, pon el calor sólo por abajo). Estará listo cuando al pinchar, el palillo no salga totalmente limpio, con algún grumito.

Para elaborar el caramelo de forma rápida, en un cuenco, coloca el azúcar moreno, vierte el agua hirviendo y revuelve bien hasta que el azúcar se haya derretido, a continuación añade la mantequilla (y la bola de helado si la has elegido) y continua removiendo hasta que todo se disuelva bien.

Sirve el bizcocho caliente con la salsa de caramelo por encima y acompáñalo de una bola de helado, puedes conservar en la nevera y calentar una vez que vayas a consumir. Guarda el caramelo en un tarro de cristal o bien viértelo por encima de todo el bizcocho, estando en el molde se empapará bien y seguirá ahí a la hora de servir.

Te animo a que hagas la receta y que la compartas 🙂

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Tarta de calabaza-Pumpkin Pie (EE.UU)

Pastel tradicional de la cocina estadounidense, donde se prepara especialmente durante el otoño y el invierno (Halloween, Día de Acción de Gracias). Es tan común que el puré de calabaza que se utiliza para las tartas ya viene preparado (enlatado) incluso a veces con las especias incluidas.

Éste postre delicioso se trata de un bizcocho a base de calabaza (variando el color de anaranjado a marrón) saborizado con diferentes especias (nuez moscada, jengibre…)

Cuando se elabora la variante de tarta (como en este caso), se trata de un puré de calabaza horneado en una masa o en su ‘cáscara’ y tradicionalmente servido con una crema batida.

Ingredientes:

Para la masa:

Yo utilicé una placa de hojaldre para la base, así me ahorré un poco de tiempo, aunque puedes hacer la pasta base desde cero, aquí te dejo también los ingredientes y elaboración.

140 g de harina

80 g de mantequilla fría cortada en cubitos

1 cucharada de leche fría

esencia de vainilla (al gusto)

2 cucharadas de azúcar en polvo

1 yema de huevo

Para el relleno:

400 g de calabaza fresca cortada y pelada

1 lata de 740 g de leche condensada

1 buena pizca de sal

3 huevos

Especias: 1/2 cucharadita de:

canela molida, jengibre molido, nuez moscada, clavo, pimienta (opcional)

*este tipo de especias son muy utilizadas en ésta época para hacer tartas, galletas, etc. Puedes hacer el preparado tu mism@ en casa y conservarlas en un tarro de cristal para tenerlas a mano cuando vayas a realizar los postres.

Para adornar:

Puedes hacerlo con nata montada o crema de queso. Yo elegí la segunda opción, mezclando dos grandes cucharadas de crema de queso (tipo philadelphia) con dos o tres cucharadas de azúcar glas)

Elaboración:

Comienza por la masa. Si eliges hacerlo con la plaza de hojaldre, simplemente engrasa con mantequilla el molde donde lo vas a hacer (yo utilicé un molde rizado y redondo de 18 cm pero podría ser de más capacidad ya que me sobró un poco del relleno).

Si eliges hacer la masa base desde cero, comienza mezclando el azúcar con la harina y la mantequilla; mezcla con las manos hasta conseguir una textura arenosa. Añade la cucharada de leche y la yema, amasa hasta su total integración, haz una bola, envuélvela en papel film y lleva a la nevera durante media hora. Posteriormente, estira la masa con la ayuda de un rodillo y extiende sobre el molde previamente engrasado (con la masa sobrante puedes hacer alguna decoración como coletas, hojas, calabazas, etc)

Para preparar el relleno, comienza cortando en trozos pequeños la calabaza, en una pota, lleva a cocción hasta que esté blandita. Escurre bien todo el agua y pasa por la batidora hasta que quede un puré fino.

Mezcla ahora todos los ingredientes en un bol: el puré de calabaza, la leche condensada, los huevos, la pizca de sal y las especias, bate todo bien con la batidora hasta que la mezcla esté bien licuada y fina. Vierte la mezcla encima de la base de la tarta. Lleva al horno precalentado a 180 ºC durante 40 minutos, estará lista cuando al introducir el palillo en la tarta, éste salga con algún grumito, no completamente limpio.

Definitivamente, un postre que seguiré haciendo, se quedará en mi lista de favoritos, sorprende su sabor delicioso, las especias le dan el justo toque picante y la preparación en absoluto complicada.

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Buñuelos de viento (Día de Todos los santos)

La masa de estos buñuelos, puede llegar a doblar su volumen cuando se fríe, es por ésta razón por la que se les denomina con el apelativo «de viento», es decir, hinchados.

Los judíos sefardíes elaboran desde el siglo X, para celebrar la Janucá, unos bollos fritos con harina de trigo que denominan bimuelos. La introducción de estos bollos en la celebración del día de Todos los santos  es una modificación cristiana, por la cercanía con la Janucá Judía.

Posteriormente se hicieron muy famosos en Madrid, donde llegaron a ser tan populares como los churros.

Se pueden rellenar con crema de chocolate, nata, crema pastelera…personalmente pienso que están deliciosos sin relleno y con un poco de azúcar por encima, la masa resultante es muy suave y ligera, deliciosa tal cual

Ingredientes:

130 g de harina

250 ml de agua

40 g de mantequilla

4 huevos

Esencia de vainilla (opcional)

50 g de azúcar

1 chorro de anís (opcional)

Ralladura de 1 limón

Aceite de girasol para freír

Azúcar granulada o en polvo para espolvorear

Elaboración:

En un cazo coloca los siguientes ingredientes: la mantequilla, el azúcar, la esencia de vainilla, el agua, el chorro de anís, la ralladura de limón y la pizca de sal.

Lleva al fuego hasta que comience a hervir , entonces añade toda la harina al cazo sin quitar del fuego y revolviendo hasta que la pasta deje de pegarse a las paredes del cazo. A continuación deja enfriar unos minutos antes de añadir los huevos. Añade los huevos integrando bien uno antes de añadir el otro. Deja reposar una media hora.

Ahora pon abundante aceite de girasol a calentar en una sartén y con la ayuda de dos cucharas o una cuchara redonda para servir helados, forma los buñuelos y ve colocando en el aceite caliente. Fríe hasta que se doren por ambos lados (pero que no lleguen a ponerse marrón oscuro), en el aceite crecerán y flotarán, ten eso en cuenta para no freír demasiados al mismo tiempo.

Por último deja escurrir el aceite en un plato con papel de cocina (aquí se deshincharán un poco) y espolvorea por encima con azúcar granulada o en polvo.