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Mandazi (África)

El Mandazi es un tipo de pan frito originario del África oriental, resulta fácil de preparar y puede tomarse con cualquier comida acompañado de alguna salsa para mojar o sólo como aperitivo. Se dice que es el donut africano, aunque tiene un sabor menos dulce y se suelen hacer de forma triangular.

Se pueden guardar y recalentar para consumir más tarde

Ingredientes:

40 gr de azúcar

450 gr de harina

1 huevo batido

2 cucharaditas de levadura de panadero

200 ml de leche de coco

2 cucharaditas de mantequilla a temperatura ambiente

canela (al gusto)

cardamomo molido (de 2 a 4 cucharaditas) puedes utilizar la mezcla de especias que más te gusten, intenta no pasarte ya que si no el sabor será muy fuerte.

Aceite de girasol

Preparación:

Mezcla bien todos los ingredientes hasta conseguir una masa homogénea, puedes añadir harina en caso de que sea necesario y hasta que la masa no se quede pegada a los dedos y sea suave.

Después tapa la masa con un paño limpio y deja levar en un lugar cálido durante una hora aproximadamente.        

A continuación, cuando la masa haya duplicado su tamaño, vuelve a amasar y con un rodillo la extiende en la mesa de trabajo; vete cortando en forma de triángulo (también se les puede dar forma redonda tipo buñuelo si lo prefieres).  

Pon el aceite a calentar y fríe los Mandazi hasta que se doren.  

Espolvorear por encima con coco desecado, azúcar en polvo y canela o bien de miel para darles un extra de sabor, ya que no llevan demasiado azúcar.

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Crème Brûlée (Francia)

En francés, crema quemada, consiste en una crema hecha a base de yemas de huevo cuya superficie ha sido espolvoreada con azúcar para quemarla después y tener como resultado una capa de caramelo crujiente por encima de la crema. Se sirve en recipientes individuales.

Se considera que la primera mención de la crème brûlée aparece en Francia, en el libro de cocina Nouveau cuisinier royal et bourgeois de Francois Massialot (1691). La crema empleada entonces era a base de yema de huevo y leche con una pizca de harina.

Éste cocinero advertía en su recetario que: ‘ «Es necesario echar bastante azúcar encima, a parte del azúcar que se echa dentro: se coge la paleta del fuego, al rojo vivo; y a la vez se quema con ella la crema a fin de que coja un hermoso color oro‘.

Ingredientes:

4 Yemas de huevo

60 g de azúcar

400 ml de nata líquida

1 Cucharadita de extracto de vainilla y/o rama de canela

Abundante azúcar moreno para espolvorear por encima.

Elaboración:

Comienza batiendo las yemas de huevo con el azúcar hasta que tomen un color blanco y aumente su volumen. Calienta en un cazo la nata y la vainilla (y la canela en rama si la has elegido) justo por debajo del punto de cocción.

Añade la nata a la mezcla de las yemas batidas con el azúcar (primero un chorro y luego el resto revolviendo bien) y lleva al fuego medio justo hasta llegar al punto de cocción; permanece revolviendo hasta que la crema vaya espesando. No lo dejes cocer, ya que si no, se empezarán a formar grumos.

Rellenar los moldes que hayas elegido con la crema y después de haberlos rellenado espolvorea el azúcar moreno por encima y quémala con un soplete (si tienes) o si no, puedes meter la crema al horno un par de minutos, con el grill puesto. Deja enfriar y disfruta de éste delicioso postre.

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Lamingtons (Australia)

El Lamington es un dulce australiano que se compone de una base de bizcocho cortado en cuadraditos y a veces relleno de crema o de mermelada de fresa o frutas, todo ello bañado en chocolate y bien espolvoreado con coco rallado.

Su nombre viene del Lord Lamington, que fue gobernador de Queensland desde 1895 hasta 1901, aunque aún no está clara la idea de a quien se le ocurrió bañar los cuadraditos de bizcocho en chocolate y espolvorearlos con coco rallado; aunque se afirma que el cocinero de la casa dejó caer por accidente el bizcocho de vainilla dentro del cuenco de chocolate derretido.

De cualquier manera, éste postre se convirtió en el postre más emblemático de la tradición australiana, hasta nuestros días.

Ingredientes para el bizcocho:

4 huevos

1 cucharadita de esencia de vainilla

100 g de azúcar

1 pizca de sal

100 g de harina

1/4 de una cucharadita de levadura química

60 g de mantequilla derretida

Para la cobertura de chocolate:

100 g de chocolate para fundir

200 g de nata para batir

1 nuez de mantequilla

125 g de coco rallado

Mermelada de fresa

Elaboración:

Separa las claras de las yemas y bate las claras a punto de nieve junto con el azúcar y la pizca de sal.

Añade las yemas a la mezcla de las claras y vete incorporando suavemente; añade a continuación el extracto de vainilla y por último incorpora la harina tamizada junto con la levadura química; revuelve con la ayuda de una lengüeta y movimientos envolventes hasta que todo esté integrado. Toma un poco de ésta mezcla y añádela a la mantequilla deterrida, revuelve bien e incorpora al resto de la masa revolviendo con cuidado.

Forra con papel de horno un molde bajo y cuadrado o rectangular y vierte la masa del bizcocho, reparte bien por toda la superficie y lleva al horno precalentado a 180ºC durante al menos 20 minutos o hasta que el palillo salga seco al pinchar. Deja enfriar unos minutos antes de desmoldar y luego deja enfriar (ya sin molde) en una rejilla completamente.

Una vez frío, corta los bordes del bizcocho y las partes que puedan estar demasiado duras; corta el bizcocho en cuadraditos más o menos iguales. Unta los cuadraditos con mermelada de fresa y une con su pareja. Reserva.

Para la cobertura de chocolate, pon a calentar la nata hasta que esté a punto de hervir; vierte sobre el cuenco de chocolate para fundir y al cabo de unos minutos comienza a revolver poco a poco hasta que se deshaga; por último añade una nuez de mantequilla y remueve para que todo se integre.

Con la ayuda de un tenedor introduce los cuadraditos uno a uno dentro del chocolate fundido y deja reposar en una rejilla para que se deshagan del sobrante, a continuación reboza los cuadrados bien en el coco rallado para que todos los lados se impregnen. Deja secar bien, ¡toma un buen mordisco!

*Notas:

el bizcocho no debe quedar demasiado alto, si no resultará demasiado seco a la hora de comerlo. Yo he puesto mermelada de fresa (sed generosos), pero se puede añadir otro tipo de relleno como por ejemplo nata, crema pastelera, etc. Otra opción es no poner ningún tipo de relleno.

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Tarta de avellanas asturiana con toque de anís

No hay olor más agradable que el de las avellanas recién mezcladas con los huevos y el azúcar para llevarlas al horno, bien sea en bizcocho para tarta, o acompañadas de crema pastelera, siempre me resultan muy especiales, con el toque de anís que le sube el sabor.

Para la base:
150 gr de harina
85 gr de mantequilla
35 gr de azúcar glas
1 yema de huevo
2 cucharadas de leche

Elaboración:

1º) Tamiza la harina en un bol, después, con la ayuda de los dedos, amasa la mantequilla con la harina hasta obtener una masa grumosa, como arena. Seguidamente, añadimos a la masa el azúcar glas, la yema de huevo y la leche.
2º) Con las manos amasa brevemente, si la masa queda un poco seca, se puede añadir un poco más de leche. Haz una bola, envuelve la masa en papel film y lleva en la nevera unos minutos mientras preparas el relleno.

3º) Precalentamos el horno a 180ºC. Estiramos la masa con la ayuda de un rodillo y coloca en el molde engrasado.
Antes de llevar al horno, haremos agujeros en la masa con ayuda de un tenedor.

Ingredientes para el relleno de avellana:

4 huevos (separa las claras de las yemas)

250 g de avellanas tostadas y molidas (reserva algunas enteras para decorar)

1 pizca de sal

1 cucharada colmada de harina

150 g de azúcar (admite 200 g)

1 buen chorro de anís

Elaboración:

Separa las claras de las yemas, bate las claras hasta que estén a punto de nieve y reserva.

Bate las yemas junto con el azúcar y la pizca de sal hasta que adquieran un color blanquecino, después añade la cucharada de harina y las avellanas molidas, mezcla hasta que esté todo bien integrado.

Ahora añade las claras a punto de nieve, primero una cucharada y revuelve bien la mezcla y a continuación añade poco a poco el resto y mezcla con movimientos envolventes hasta que la masa esté homogénea. Por último añade el chorro de anís y mezcla.

Vierte el relleno en el molde que hayas elegido, donde previamente habrás puesto la masa de la base estirada y pinchada con un tenedor.

Lleva al horno a 180ºC unos 40/45 minutos o hasta que el palillo salga con grumitos (no del todo seco, así quedará más jugosa)

Adorna al gusto, yo adorné con merengue, avellanas enteras y caramelo, pero también admite simplemente azúcar glas por encima y listo, simple y perfecta.

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Puding de Malva (Sudáfrica)

Dulce originario de Sudáfrica que contiene mermelada de albaricoque y tiene una textura caramelizada y esponjosa. Su salsa de caramelo se vierte por encima del bizcocho cuando aún está caliente.

Hay varias teorías acerca de su origen:

Algunos dicen que proviene del Afrikaans malvalekker, que significa malvavisvo.

Malva significa geranio en afrikaans; otros dicen que el puding lleva el nombre de una mujer llamada Malva.

Como quiera que sea, es un postre delicioso y algo nuevo y diferente para añadir a nuestro recetario; ah! y muy fácil.

Ingredientes para el bizcocho:

250 g de azúcar

2 huevos

3 cucharadas de mermelada de albaricoque o melocotón

30 g de mantequilla derretida

1 cucharada de vinagre

125 ml de leche

300 g de harina todo uso

1 cucharadita de levadura química

1 pizca de sal

Ingredientes para la salsa:

200 ml de nata

120 g de mantequilla

120 g de azúcar moreno

1 cucharadita de esencia de vainilla

4 estrellas de anís (yo no tenía y utilicé un chorro de anís)

Elaboración:

Primero en un cuenco bate los huevos junto con el azúcar hasta que comiencen a blanquear, añade la mermelada de melocotón.

Derrite la mantequilla y añade el vinagre y la leche a la mezcla. Tamiza la harina junto con la levadura y la pizca de sal y añade a la masa alternando con la leche.

Vierte en el molde, previamente engrasado y forrado con papel de horno, que hayas elegido la mezcla (yo he utilizado uno cuadrado, pero puede ser uno redondo para tartas…)

Lleva al horno precalentado a 180ºC durante 30/45 minutos dependiendo del horno (en el mío 30 minutos) y hasta que la parte de arriba esté bien dorada.

Para hacer la salsa de caramelo, en un cazo lleva al fuego la nata, el azúcar, la mantequilla y el agua; deja hervir unos 5 minutos y añade el anís y la vainilla revolviendo continuamente.

Vierte la salsa de caramelo por encima del bizcocho cuando aún esté caliente; puedes hacer unos pequeños agujeros en el bizcocho para que penetre bien el líquido.

Se puede acompañar de helado o natillas.

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Rosquillas de Pascua

El dulce por excelencia en ésta época de Pascua, aunque éste año resulta más bien raro y el ambiente propio de la Semana Santa está más bien ausente.

Al fin y al cabo, supongo que este año nos toca decir que ‘la procesión va por dentro’ y dentro, en casa, donde nos toca estar, podemos recrear el ambiente, aunque sólo sea con el olor de éstas rosquillas, de la Pascua.

Recupero esta receta (actualizada) que siempre me funciona, sigue los pasos de la receta y respeta los tiempos de levado. El resultado es un pan dulce extra suave y que de sabor se asoma a parecer a un croissant bien tierno.

Ingredientes:

Un taco de levadura fresca

Un vaso grande de leche (templada)

200 g de mantequilla derretida (puedes utilizar manteca o sustituirla por aceite de girasol o de oliva)

60 gr de azúcar

2 huevos +1 para barnizar las rosquillas

Una pizca de sal

600 gr de harina o la que admita

Azúcar para espolvorear por encima

Elaboración:

Comienza mezclando en un cuenco la leche, la mantequilla, el azúcar y la levadura, hasta que todo esté bien integrado y la levadura deshecha.

Añade a la mezcla anterior los dos huevos batidos, mezcla bien.

Añade ahora la harina y la pizca de sal; comienza a mezclar para obtener una masa, añadiendo más harina según sea necesario.Cuando se vuelva difícil de manejar, vuelca la masa sobre una superficie y comienza a amasar con las manos hasta que esté suave y apenas se pegue a las manos.

Cuando hayas obtenido una masa uniforme, haz una bola y la deja reposar en un recipiente, tapada con un paño limpio para que comience a subir (sobre unos 15 minutos).

Cuando su tamaño haya aumentado, puedes comenzar a formar las trenzas de rosquilla: coge trozos de masa más o menos iguales (3 o si quieres hacer una espiga mayor, hazlo con 5 trozos) une los extremos de un mismo lado y comienza tejiendo el resto siempre de fuera hacia adentro.

Cuando tengas las trenzas formadas, las vas colocando en la bandeja del horno y es el momento de pintarlas con huevo batido con la ayuda de un pincel, después de haberlas pintado, espolvorea azúcar granulada por encima.

Deja levar aproximadamente dos horas hasta que su volumen se doble, entonces llévalas al horno a 180ºC durante 30 minutos vigilando que no se nos quemen. Los tiempos dependen del cada horno; para que no se quemen, a mitad de cocción puedes poner el calor solamente por abajo para que no se doren demasiado.

Van bien a cualquier hora.

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Baklava (Turquía)

Baklava, se trata de un pastel turco, elaborado pistachos y nueces trituradas que se extienden en capas de pasta filo para bañarlo todo con un almíbar hecho de especias y miel.

Existen muchas variedades que pueden incorporar diferentes frutos secos; en este caso, el Baklava que describo, además de nueces y pistachos, lleva piñones que pueden ser opcionales.

Un postre delicioso a la par que sencillo: capas de masa filo rellenas de frutos secos todo ello bañado con un almíbar especiado con un resultado exquisito.

Ingredientes:

1 paquete de pasta filo

150 g de mantequilla derretida

200 g de pistachos triturados o troceados con el cuchillo

200 g de nueces trituradas o troceadas con el cuchillo

1 puñado de piñones triturados (opcional)

Para el almíbar:

400 ml de agua

200 g de azúcar

1 chorro de miel

1 palito de canela

piel de naranja

piel de limón

1 pizca de nuez moscada

3 clavos

Elaboración:

En un cazo coloca todos los ingredientes para preparar el almíbar: combina el agua, el azúcar, la miel, la canela, la piel de naranja y limón, nuez moscada y el clavo.

Lleva al fuego y una vez que llegue a hervir, deja cocinar por cinco minutos.

Mientras tanto, en un molde rectangular y engrasado con mantequilla, vete preparando la base del postre. Coloca 3 o 4 capas de pasta filo en la base del molde y vete pintando cada capa con la mantequilla derretida. Cuando las tengas barnizadas, vierte por encima la mezcla de los frutos secos. Vuelve a poner encima más capas de pasta filo pintadas con mantequilla y repite la operación. Cuando lo tengas todo, puedes cortar toda la masa (con un corta pizzas o cuchillo) justo antes de meterla al horno dándole forma de rombo o de cuadrado.

Otra modalidad es presentar el pastel Baklava en forma de rollitos. En lugar de cortar la masa en forma de rombos, una vez que la tengas lista, vete enrollando la masa hasta que te quede un rulo largo, corta en rollitos de más o menos 1 cm cada uno.

Otra modalidad es presentar el pastel baklava en forma de rollitos

Lleva al horno precalentado a 180º C druante unos 30 minutos o hasta que la capa superior comience a dorarse.

Una vez fuera del horno y todavía caliente, vierte el almíbar por encima de todo el postre. Deja enfriar y reposar para que se empape bien unas 8 horas en la nevera.

Se me ocurre que se puede acompañar de helado o nata, aunque solo y comerlo directamente con la mano, está exquisito.

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Gulab Jamun (India, Pakistán)

Gulan Yamun, son una especie de buñuelos dulces propios de la cocina india y pakistaní. Sus principales ingredientes son leche y harina, se fríen en aceite y por último se sumergen en un almíbar hecho con azúcar y aromatizado con diferentes especias, en algunas ocasiones se utilizan hebras de azafrán que les da ese color rojo característico. Se pueden comer junto con su propio almíbar o acompañadas de una bola de helado, son ligeras y suaves y sobre todo una receta fácil y rápida

 

La segunda receta de 12 meses 12 recetas empieza aquí:

Ingredientes para el almíbar:

450 g de azúcar

500 ml de agua

2 palos de canela en rama

anís en especia + 1 cucharada  de licor de anís (opcional)

Azafrán

1 cucharada de agua de azahar

cardamomo 2 o 3

1 hebra de azafrán

Ingredientes para la masa:

50 g de leche en polvo

200 g de queso crema

80 g de harina

1/2 cucharadita de levadura química

Más harina para rebozar o añadir a la masa según necesite

Aceite de girasol para freír

pistachos laminados para adornar

Elaboración:

Prepara primero el almíbar; mezcla en un cazo el agua, el azúcar y el resto de especias (canela, anís, cardamomo) reserva el azafrán y el agua de azahar. Lleva al fuego medio y deja que el azúcar se vaya disolviendo, sin remover en ningún momento, deja que se haga hasta que comience a hervir ligeramente durante cinco minutos y sin tapar. Retira del fuego, añade el agua de azahar y la hebra de azafrán y deja reposar el almíbar en el cazo tapado para que se infusione bien.

Prepara ahora la masa: en un cuenco mezcla bien la harina, el queso fresco y la leche en polvo hasta obtener una masa manejable; es posible que tengas que añadir un poco más de harina para poder manejar la masa. Amasa bien con las manos durante unos minutos.

Ahora vete cortando porciones pequeñas, de unos 20-30 g y con las manos enharinadas, ve dando forma de bola hasta que se queden lisas.

En una sartén honda, pon abundante aceite para freír  yo utilicé aceite de girasol y vete friendo (a fuego medio) las bolas de la masa hasta que se queden doradas (durante 4 minutos aproximadamente). Pásalas a un cuenco con papel de cocina para retirar el exceso de aceite y a continuación déjalas dentro del recipiente del almíbar para que se empapen bien, durante al menos 1 hora.

Se pueden conservar dentro del almíbar en la nevera, a la hora de consumir calienta unos segundos en el microondas junto con el almíbar. Puedes acompañar con helado o nata; yo me decante por poner pistachos por encima y degustar todo el sabor de los buñuelos empapados del almíbar especiado.

De esta receta salen unos 12-14 Gulab Jamun

 

 

 

 

 

 

 

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Ptichye Moloko o Pastel de leche de pájaro

Ya, el título de la receta llama la atención, ¿verdad?

Se trata de una receta popular rusa creada por el confitero moscovita Vladimir Guralnik; pese a llevar tres texturas diferentes, no es un postre complicado, pero es delicioso. Se trata de un pastel, que, salvando las diferentes modificaciones y toques que cada uno le quiera dar, se compone de una base de bizcocho, una crema de leche condensada y merengue italiano (que pasa a ser un esponjoso suflé), adornada con chocolate fundido por encima.

Yo he hecho el pastel en un molde rectangular, para cortarlo en pasteles individuales, aunque lo más tradicional es hacerla en un molde redondo para tarta. Puedes, en éste caso, reducir las cantidades a la mitad, para hacerlo en un molde de 18 cm por ejemplo.

 

Ingredientes para el bizcocho:

3 huevos (a temperatura ambiente)

200 gr de harina

200 gr de mantequilla (a temperatura ambiente)

200 gr de azúcar

Esencia de vainilla (opcional)

Ingredientes para la crema:

225 ml de agua

250 gr de mantequilla a temperatura ambiente

3 claras de huevo

500 gr de azúcar

150 gr de leche condensada

1/2 cucharada de esencia de vainilla

1 cucharada de zumo de limón

1 sobre de gelatina en polvo

Decoración chocolate:

225 gr de chocolate para fundir (negro o con leche)

75 gr de mantequilla

Elaboración:

Comienza haciendo el bizcocho: en un cuenco bate la mantequilla con el azúcar hasta integrar bien y tenga consistencia de crema, añade los huevo uno a uno y sigue batiendo y la esencia de vainilla. Por último añade la harina tamizada y mezcla con movimientos envolventes.

Lleva la masa a un molde engrasado o forrado con papel de horno; lleva al horno precalentado a 180ºC durante 10-15 minutos o hasta que la aguja salga limpia. Deja enfriar en el mismo molde.

Prepara la crema. En un cuenco bate la leche condensada junto con la mantequilla y reserva.

Vierte el agua en un cazo junto con el sobre entero de gelatina en polvo, deja reposar unos minutos. A continuación vierte en el cazo el azúcar y la cucharada de azúcar vainillado y lleva al fuego hasta que el azúcar se deshaga por completo, deja hervir unos minutos la mezcla y retira del fuego.

Con la ayuda de un robot de cocina, bate las claras de huevo junto con el zumo de limón, sigue batiendo hasta que se formen picos de merengue, a continuación, vierte el jarabe muy lentamente (que habrá dejado de burbujear) en el merengue y sin dejar de batir.

Sigue batiendo hasta que el merenge se haya atemperado un poco y bajado la temperatura y añade la mezcla de leche condensada y mantequilla, sigue batiendo, ahora lentamente, durante unos minutos hasta que todo se integre y vierte la mezcla encima del bizcocho frío. Deja que coja temperatura ambiente y lleva a la nevera al menos una hora para que coja consistencia.

Para el glaseado, derrite el chocolate junto con la mantequilla hasta que todo se funda bien (yo me quedé sin chocolate negro, así que utilicé chocolate con leche para fundir). Por último, vierte el chocolate por encima de la tarta y deja enfriar unas horas o toda la noche.

Es delicioso.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Torrijas fáciles

 

Hay muchas variedades de rectas de torrijas, aquí presento la tradicional, la que hago a mi manera cuando no tengo demasiado tiempo. Fácil y rápida, ¿Un pero? Que no vas a poder comer sólo una.

Ingredientes (como para una barra de pan más o menos, si tienes más pan, duplica cantidades):
Pan del día anterior (absorberá mucho mejor que siendo pan fresco) cortado en rebanadas no muy gordas
Medio litro de leche
Canela en polvo
Cáscara de limón
Dos huevos
Azúcar (4-5 cucharadas)
Vainilla (opcional)

Elaboración:
Calienta la leche en un cazo junto con la canela, el azúcar, la vainilla y el limón, si quieres dar un toque diferente, añade genjibre en polvo (opcional)
Cuando esté a punto de hervir, aparta del fuego y deja que macere unos minutos para que se mezclen los sabores.

A continuación, ponen una sartén con aceite de oliva a calentar a fuego medio y mientras hunde cada rebanada de pan en el recipiente de la leche para que se empape bien.

Después reboza bien las rebanadas en los huevos batidos para a continuación freírlas en el aceite, dales la vuelta y cuando estén doradas sácalas a un plato con papel absorbente y así deshacerte del excedente de aceite.

En un recipiente a parte, mezcla una cucharada de azúcar con otra de canela, añade según vayas necesitando, y por último reboza bien las torrijas en esta mezcla.

Espero que te animes a hacer esta receta tan fácil y rica, gracias por leerme y nos vemos en la próxima!